Santiago Alcarranza: “El mensaje de Marco Rubio, aunque algo más suave, viene a ser una copia del de J.D. Vance el pasado año”
En su discurso del fin de semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, instó a Europa a unirse a Estados Unidos en la construcción de un nuevo orden mundial. Al mismo tiempo, con un tono más suave, dejó claro que la invitación a cooperar exige que Europa se adapte a los principios políticos de la actual Administración. Rubio destacó la historia y la cultura compartidas entre Estados Unidos y Europa y enfatizó que Estados Unidos no está interesado en volverse contra Europa, sino en colaborar con ella para abordar los desafíos del sistema internacional.
Sus comentarios se produjeron en un contexto de creciente preocupación por la creciente brecha entre Europa y Estados Unidos, expresada en parte por las tensiones en torno a los esfuerzos de Estados Unidos para presionar a Dinamarca para que venda Groenlandia. El discurso adquirió especial relevancia a la luz de las duras críticas del vicepresidente Vance a Europa en el mismo escenario el año pasado, que pusieron de relieve las tensiones entre la Administración estadounidense y los gobiernos de Europa Occidental, centradas principalmente en las políticas internas de dichos gobiernos en materia de inmigración y su gestión de la derecha nacionalista.
En contraste, Rubio enfatizó lo que los países comparten en lugar de lo que los divide, aparentemente en un intento por reducir las tensiones.
Aunque Rubio adoptó un tono marcadamente diferente al de Vance, muchas de las afirmaciones del vicepresidente se hicieron eco en su discurso. Rubio instó a Europa a movilizarse de nuevo para defender la civilización occidental contra las tendencias políticas que apoyan la inmigración, el multiculturalismo, la preocupación por la crisis climática, la secularización y la reducción de la inversión en seguridad.