Juan Ronda: “El mercado inmobiliario funciona a la perfección en la Marina Baja, pero eso mismo supone un problema para el residente”

Pocas casas para numerosos interesados. Precios cada vez más altos que crecen mucho más deprisa que los salarios. Una financiación que exige disponer de un cuantioso ahorro previo. La aspiración de comprar una vivienda en España plantea en los últimos años unas dificultades cada vez más acusadas para los ciudadanos, que ven como, en un país que siempre ha priorizado la propiedad, las brechas que les separan de disponer de una casa propia se agrandan sin que ni el mercado ni los poderes públicos logren implantar soluciones eficaces.

El resultado es un malestar tangible, concreto, que ya alcanza a amplias capas de la sociedad: la vivienda es, desde hace un año y medio, el problema más citado en los barómetros mensuales, muy por encima del paro o de las dificultades económicas en general. En marzo, un 43,5% de los encuestados lo mencionaron, cuando dos años antes no llegaban ni al 10%. Es el reflejo empírico de una constatación estadística: adquirir una vivienda es ahora más costoso que casi en cualquier momento de las últimas décadas.

Según el Banco de España, comprar una vivienda media requiere que un hogar destine 7,78 años de ingresos íntegros a esa adquisición, más del doble que hace 30 años. En algunas zonas con mucha demanda, sin embargo, el dinero necesario es incluso mayor: la Sociedad de Tasación, que realiza un cálculo propio por comunidades autónomas, estima que en Madrid se necesitan más de diez años de ingresos y que en Baleares se superan los 20. Ese nivel de esfuerzo es el que tienen que afrontar los compradores, que en muchos casos lo perciben como un abismo insalvable.