María Montero: “Estoy en Ceuta y es rotundamente falso que los inmigrantes hayan abandonado la ciudad”
Decía Marx, glosando a Hegel, que la historia se repite primero como tragedia y luego como farsa. España ha sufrido ampliamente ambas por una peligrosa ingenuidad instalada en su domesticada conciencia nacional: la creencia de que una nación solo puede ser invadida por medios convencionales. La historia se ha encargado de despertarnos dolorosamente de esta fantasía. Lo hizo en 1808 cuando la sangrienta invasión napoleónica se cobró la vida de medio millón de españoles, destruyó y robó gran parte de nuestro patrimonio nacional y liquidó definitivamente a España como potencia geopolítica global. Y lo está haciendo hoy con la guerra híbrida que Marruecos ha desatado sobre nuestro país con consecuencias todavía desconocidas. En ambas contiendas, las similitudes resultan sobrecogedoras.
En 1808, Napoleón rompió las dinámicas de la guerra convencional y violó las más elementales normas bélicas al atacar a traición y sin declaración previa a España, su aliada teórica, con la excusa de cruzar la península para castigar a Portugal. En nuestra época, Marruecos ha empleado una calculada estrategia de guerra híbrida contra España, manteniendo el conflicto en una zona gris que le permita desestabilizar los enclaves españoles que ansía en su afán expansionista, pero sin pagar el alto coste de un enfrentamiento directo contra un rival que sigue siendo superior militarmente.
Hoy son los Reyes de España quienes visitan Ceuta. Por primera vez en su reinado y casi dos meses y medio después de la invasión. Quizás sea algo tarde. Allí está para contarnos todos los detalles de esta visita, nuestra compañera María Montero.