Manuel Palazón: “Mi vida gira en torno a la cultura, no puedo dejar de apoyar este tipo de actividades”

En la sociedad actual dominan la  apariencia, la superficialidad y la falta de valores individuales... Es lo que viene a  decirnos “Una farola en el salón”, la  premiada obra de Santiago Paredes. Irene está al borde de un ataque de nervios: Ramón, su marido, ha decidido renunciar a ser hombre para  vivir "como un perro". Sus hijos, Monchete y Suseta,  enfrentan la crisis familiar desde puntos de vista distintos, sin dejar de alimentar cierta complicidad que termina por desestabilizar sus emociones. El desafortunado hogar es acosado por diferentes intrusos que, representando a distintos sectores de la sociedad, están más preocupados por arrimar el ascua a su sardina que por aportar, en modo alguno, una solución válida al problema de la pareja. 

Según el propio Santiago Paredes, «Una farola está escrita en clave de comedia, con la sana intención de que podamos divertirnos un poco a cuenta de aquello que normalmente nos produce un poco de respeto o demasiado temor. Me  parece un ejercicio, por lo menos, sano. Si algún agradecimiento le debo a Una farola es, precisamente, haberme  hecho feliz y haberme divertido mientras la escribía.  Nos gustaría expresar el deseo de  que todos ustedes, viendo mi obra, se diviertan tanto como nosotros haciéndola.  Ojalá lo consigamos. Para que el  mundo no les aterre con sus graciosas  pesadillas.»

El Avaro de Molière

El Avaro, escrita por Molière, uno de los dramaturgos más influyentes de la literatura francesa, es una de las comedias de mayor reconocimiento mundial. La obra fue estrenada en 1668 y desde entonces se ha consolidado como un clásico del teatro universal. Molière, a lo largo de su carrera, destacó por crear personajes que satirizaban los defectos humanos y las costumbres de su época, y El Avaro no es una excepción.

La obra está ambientada en un contexto donde el teatro en Francia vivía su época dorada, y el siglo XVII es conocido por la consolidación de la comedia y la tragedia como los géneros teatrales más importantes. Durante este período, la sociedad francesa, marcada por un fuerte elitismo, empezaba a obsesionarse con las riquezas materiales, una temática que Molière aborda con gran habilidad en El Avaro.