LA COMPRA DE LO LOCAL COMO TENDENCIA
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En tiempos complejos preferimos lo próximo a lo foráneo y la situación actual no es una excepción, no solo porque la distribución de productos de fuera sea más complicada sino porque los consumidores siguen patrones de consumo que les reportan comodidad, seguridad y cierto confort emocional, premiando lo conocido y propio.
Por eso, se ha visto un incremento del consumo emocional, los productos que asociamos a nuestra infancia, incluso a nuestras abuelas, han cobrado fuerza. Y en el consumo emocional, lo local tiene mucha fuerza, por lo que los analistas creen que se producirá un impulso del comercio local y de los productos de proximidad. Este localismo será, junto con el boom del ecommerce y la búsqueda de la mejor relación calidad-precio en los productos, una de las grandes tendencias en los hábitos de consumo. Estas tendencias se han observado de forma global, los consumidores están prestando más atención a la procedencia de los productos y reconocen que prefieren defender y comprar el producto local. Además, se produce cierta reticencia a comprar productos que llegan de otros países, especialmente de China o Estados Unidos. Por otro lado, ahora hay más gente que trabaja desde casa, los viajes se reducen y la gente acude a la venta minorista digital y a socializar y pasar el tiempo libre de forma virtual pero, al mismo tiempo, se mueve más por su barrio, por su entorno más cercano. Lo que tenemos que tener en cuenta es que estamos viviendo un impacto sin precedentes en nuestra forma de vida que puede tener consecuencias imprevisibles, por tanto, hay que prepararse para que el mundo de los próximos años sea totalmente diferente al anterior. Las actitudes, los comportamientos y los hábitos de compra de los consumidores están cambiando y muchos de esos cambios seguirán.
Todo esto supone que la gente vive de manera diferente, compra diferente y en muchos aspectos, piensa diferente y buscan productos y marcas desde una nueva perspectiva. Esto hay que tenerlo muy presente a la hora de adaptarnos a las necesidades y exigencias del mercado porque si no les aportamos valor en la dirección que los consumidores están buscando, nos quedaremos fuera. Las investigaciones sugieren que estos nuevos hábitos perdurarán, cambiando permanentemente lo que valoramos, cómo y dónde compramos y cómo vivimos y trabajamos. A pesar de que la situación continúa evolucionando, al explorar los cambios que se están produciendo ahora, podemos considerar lo que las empresas de bienes de consumo deben hacer para adaptarse a lo que viene. Los consumidores responden a las crisis de distintas formas. Unos están preocupados y tienen miedo, lo que alimenta la compra de productos básicos y productos sanitarios por pánico. En el otro extremo, otros intentan actuar con la mayor normalidad posible. En todo caso, cada empresa necesita saber cómo están reaccionando sus clientes y desarrollar estrategias de marketing personalizadas. Como norma general, se están acelerando algunas tendencias:
En definitiva, las actitudes, comportamientos y hábitos de compra de los consumidores están cambiando y los negocios necesitan adaptarse, tomando medidas para responder a estos cambios y posicionándose con más fortaleza de cara al futuro. Se trata de: Responder:
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