El Festival Skyline de Cine de Benidorm completó la que sería su última jornada de actividades antes de la clausura oficial con una programación cargada de contenido profesional, reflexión creativa e intercambio genuino entre cineastas y público. La sección PRISMA Industria, celebrada en el Hotel Benidorm Plaza, acogió tres bloques matinales que pusieron sobre la mesa algunas de las cuestiones más urgentes del sector audiovisual iberoamericano.

Platino Empleo: el LinkedIn del audiovisual llega a la Costa Blanca

La jornada arrancó con la presentación de Platino Empleo, la plataforma especializada en empleo para los sectores audiovisual, animación y videojuegos, impulsada por EGEDA como el mayor pool de talento iberoamericano del sector. La presentación corrió a cargo de María José Revaldería, responsable de la plataforma y una de las voces más activas de la mañana.

A diferencia de los portales de empleo tradicionales, Platino Empleo no acoge ofertas a las que los candidatos aplican, sino que las empresas utilizan un buscador con algoritmo de Machine Learning para localizar e invitar directamente a los perfiles que mejor encajan con cada posición. Una fórmula diseñada específicamente para las dinámicas propias de la industria del cine y la producción audiovisual, donde los proyectos son estacionales y los equipos se construyen con rapidez. Actualmente la plataforma cuenta con más de 3.000 candidatos a nivel internacional, con presencia tanto en España como en Latinoamérica.

Financiación y coproducción: el puzzle que todo cortometrajista tiene que armar

El segundo bloque de la mañana fue, sin duda, uno de los más ricos del festival. La mesa redonda sobre financiación y coproducción de cortometrajes reunió a Andreu Fullana (BIAM – Baleares Audiovisual Market), María José Revaldería (EGEDA), Chelo Loureiro (Abano Producións) y Triana García (Somos Maravillosa), con la moderación de Aitor Arenas. La conversación fue directa, honesta y, en muchos momentos, reveladora.

Sobre cómo arrancar un proyecto, Chelo Loureiro no dejó espacio a las dudas: "Necesitas dinero y necesitas equipo, son las dos cosas más importantes." Pero fue igualmente contundente al señalar el error más habitual entre quienes se inician: no presupuestar bien. "Lo que no es presupuestado es coste igual a coste de la gente que trabaja."

Andreu Fullana aportó cifras concretas que pusieron en perspectiva el esfuerzo que supone levantar un cortometraje hoy: "Un corto para que todo el mundo cobre, ahora mismo está por encima de los 70-80 mil euros." Y en el caso de la animación, los números se disparan todavía más. No es teoría: Chelo Loureiro acaba de levantar un cortometraje de animación con un presupuesto de 280.000 euros, una cifra que ilustra mejor que cualquier argumento la escala de esfuerzo, negociación y coproducción internacional que exige el formato en ese género.

Triana García centró su intervención en el punto de partida que con frecuencia se descuida: "Es muy importante que en arranque, sobre todo en cortometrajes, nos centremos en ideas que sean viables. Del guión nace todo el resto: el presupuesto, el equipo que se busca y demás."

La coproducción ocupó buena parte del debate. Fullana compartió su propia estrategia de trabajo como productor periférico desde Baleares: "Los últimos cinco cortos en los últimos dos años, siempre hay alguien de Cataluña o alguien de Valencia, o alguien de Madrid o alguien de Andalucía. Buscamos estrategia para potenciar ese altavoz, buscar más financiación por otro lado." Chelo Loureiro añadió un consejo que vale para cualquier escala: "Antes de casaros con ningún coproductor, mirad qué ha hecho y hablad con quien ha coproducido esas películas con ellos." Y Revaldería cerró con una máxima que resonó en la sala: "Siempre digo que es mejor tener el 10% de algo que se hace que tener el 100% de algo que no se llegue a hacer nunca."

Irene Moray: una cineasta con voz propia

La mañana cerró con la ponencia de Irene Moray, Premio Goya al Mejor Cortometraje de Ficción por Suc de Síndria, que compartió su proceso creativo con una honestidad y un sentido del humor poco habituales en este tipo de espacios. De su charla, que merece nota aparte, quedó una idea central: que hacer cine de autor exige tanto defender la propia visión como rodearse de personas que confíen en ella. Moray prepara actualmente su primer largometraje, que rueda este mismo año.

La tarde: cortometrajes y diálogo real con el público

La jornada se completó por la tarde con la última sesión de la Sección Nacional de cortometrajes, donde la presencia de gran parte de los equipos de los proyectos proyectados permitió algo que Skyline defiende como seña de identidad: el contacto directo entre creadores y público. Un año más, el festival cumplió su función de ventana abierta, de espacio donde el cine no termina en los créditos sino que continúa en la conversación.

Samuel González