Crónica · Tarde rara para el BM Benidorm

El club Balonmano Benidorm no puede llevarse la victoria ante un aguerrido DS Blendio Sinfín, que dio todo lo que podía. Empate a 30 goles, reparto de puntos y poco más. Desastre en defensa y arbitraje polémico en la segunda mitad. A Zupo le toca ahora trabajar el aspecto psicológico.

Por Valentín Fina Oviedo

De entrada, valga decir que el día que se disputó el encuentro entre el Club Balonmano Benidorm y el DS Blendio Sinfín no era uno de los habituales: los locales solicitaron adelantarlo al viernes para no coincidir con los diferentes actos de las Fiestas Patronales e intentar llevar al menos la misma cantidad de espectadores al Palau L´Illa.

No fue así. El recinto se encontraba bastante menos lleno de lo habitual y estaba como el clima comarcal de esa tarde: frío. Para completar, al llegar nos enteramos de que Pablo Simonet, el argentino que se ha convertido en el timonel de los benidormenses, no sería de la partida ya que justo ese día y media hora antes del inicio del cotejo, le estaban haciendo las pruebas médicas para detectar el alcance de la lesión del sábado anterior frente al Bidasoa Irún. Finalmente, el dorsal 4 llegaba a minutos del pitido inicial y nos informaban que se uniformaría.

A priori, parecía un partido relativamente fácil para los de Zupo Equisoain, pero ya desde el arranque les costaba engranarse a pesar de iniciar con un 2-0. De hecho, el primer parcial a los 5 minutos era empate a 2. Y esta sería la tónica de todo el encuentro: paridad en el marcador.

La defensa del Benidorm fue un desastre. Muchos errores que, hasta el partido contra el Bidasoa Irún, serían impensables. Esa derrota aún pesaba, y mucho, en la psicología individual y colectiva de los de azul y blanco.

El técnico local decidió hacer rotaciones en el 7 inicial, quizás para darle minutos a los menos habituales, como el portero Mile Mijuskovic, y descanso a algunos titulares, como Gianluca Dapiran o Gonzalo Porres. Pero el equipo no cuajaba. La ventaja máxima era de dos tantos y no lograban despegarse.

A pesar de la permanente concesión en defensa, destacando al extremo visitante Cristian Postigo y al ex de la casa, Ander Torriko, el BM Benidorm logra irse al descanso con ventaja de 1 gol, 14-13, pero las sensaciones no eran nada buenas. Algunos pensamos, servidor incluido, que el equipo tuvo suerte y que con el inicio de la segunda parte la dinámica cambiaría.

El 7 que salió en la segunda mitad se parecía más al habitual, ya con Simonet, Dapiran y Leo Vial Tercariol bajo los palos. Esto invitaba a tener esperanzas, más cuando el extremo italiano convierte a los 27 segundos para los de casa. Pero no.

Un parcial de 0-3 para el Sinfín, con dos goles de Torriko, daba la vuelta al electrónico y colocaba a la visita por delante 17-18. El toma y daca continuó durante toda la segunda parte, aunque casi siempre con ventaja de un gol para el Benidorm. Sin embargo, un paradón del portero visitante, Jorge Villamarín, con el score igualado a 27, hizo que los de Rodrigo Reñones se crecieran y realizaran, por enésima vez, la misma jugada: abrir el campo para tener espacios y lanzamiento de 9 metros. La ley del ex volvió a aparecer y de nuevo Ander Torriko adelantaba a su equipo.

A falta de 67 segundos para la conclusión, Alberto Pla anota el gol 30 (sí, 30) y volvía a colocar a los cántabros arriba. Lo único que podía aspirar el Benidorm era el empate, que lo logra a través de Álvaro Cabanas (mejor anotador local con 7 goles, 3 desde los 7m). Restaban 22 segundos y balón para el Sinfín. 22 segundos que parecieron 22 minutos, pero la defensa logró contener el ataque y fin del encuentro con reparto de puntos.

Comentario aparte el de los árbitros, quienes en la segunda mitad tomaron decisiones protestadas por ambos conjuntos, pero que desfavorecieron claramente al Benidorm. Ya son 2 los partidos en los que el arbitraje no ha estado a la altura de los compromisos, casualmente ambos en L´Illa.

Un 30 a 30 que deja sensaciones amargas, luego del espectacular arranque de temporada del Club Balonmano Benidorm. El míster tiene ahora un trabajo menos táctico pero igual de importante: recuperar al equipo psicológicamente para volver a entrar en la pelea. Lo de ayer no fue un accidente, sino desconcentración y jugadores de capa caída. Lo mejor ha sido ese punto, porque de haber perdido esa brecha mental se habría abierto aún más.

Estos jugadores han demostrado la capacidad que tienen. Toca hacer piña y salir con la misma alegría, intensidad y concentración que demostraron en las primeras 6 jornadas. Que esta tarde rara se quede en anécdota, de esos días malos que todos tenemos. Y que vuelvan a la senda de la victoria, porque la calidad la tienen.