Benidorm-Onil 1a etapa Camino del Sureste 63 kilómetros - 14 horas

Quise ir a Misa antes de empezar esta aventura y el Padre Francisco Galiana, me bendijo. No era lo que había previsto, pero lo agradecí. Me fui a casa con otro áurea y me acosté muy temprano. A las 4.30 sonaba el despetador.
Eran las 5 y con noche cerrada cuando el Maestro de Peregrinos, Álvaro Lazaga, pasaba por la puerta de mi casa en el Balcón de Finestrat con una hora y 5 kilómetros en sus piernas.
Juntos fuimos hasta Relleu, dando uso a las linternas. Un café y un abrazo de despedida. Empezaba mi ruta en solitario. Realmente el Camino sólo ha empezado para mis piernas, y de que manera, pero mi cabeza todavía no ha desconectado. Tardará unos días. Ningún problema, mejor. Cuando llegue ese momento, la magia será absoluta. Lo sé, lo he vivido. Ahora ya no me lo cuentan.
De Relleu a Torremanzanas. Conozco su dureza, por lo que desvío mis pensamientos. Fuerza, mentalizacion y adelante. Ahí nació mi padre y visitarla tiene un aroma especial. Dos botellas grandes de agua, plátano, manzana y frutos secos. Me conozco. Me dan miedo los frenos. Sabía lo que quedaba, y esperaba sorpresas de última hora... como al final sucedió.
La jornada anterior fue graciosa. En Torremanzanas el albergue lleno, en Ibi no saben no contestan y en Onil, ya veremos si hay solución para dormir. Creo que por primera vez en mi vida, estaba mentalizado para dormir en la calle con mi saco. ¿No quería aventuras?...
Ya había caminado esa burrada hasta Ibi en otra ocasión, pero no con 8 kilos a la espalda. En la Carrasqueta casi reviento. Se contrarrestó con un premio: conocer a Tato Sendas. Vino desde Alcoy con un supermercado en el coche. No daba crédito. ¿Porqué no se extiende esa bonhomia que tiene la gente del Camino?...
Continúo por la infinita bajada hasta Ibi hasta que, tocado, llego al bar de Juan, que me espera con su maravillosos bocadillos. El nuevo susto es que, aunque ya no siento los pies, me quedan dos horas hasta Onil, donde, ahora sí parece que hay una posible solución. El increíble Gus ha conseguido que la policía me abra el edificio de las pistas de atletismo y me dejen dormir ahí. Gracias.
Esta aventura empieza a molar. Pero esta barbaridad de hoy, no debe repetirse...si quiero llegar a Santiago de Compostela, claro.
Por hoy, que era su santo, vale. Mañana a Caudete. Si llego vivo os lo cuento.