2° Dia del Camino del Sureste Benidorm - Santiago de Compostela. Onil - Caudete, 35 kilómetros, 8 horas
Me está viniendo genial. El Leo estúpido de antaño no habría aceptado dormir en el suelo de un vestuario en mitad de la nada. El de ahora dio las gracias a todos, antes y después. Un después que ha sido esta madrugada, pues a pesar de no haber dormido nada, el reloj no entiende de vigilias y suena igual, a las 4.30 h.
El policía local de Onil al que entrego la llave, me cuenta que hizo este mismo Camino pero en bici. Empieza el segundo día de senderismo activo, la Magia del Camino sigue sin aparecer, aunque hoy algún rayo de luz ha empezado a socavar las diversas capas de miseria acumulada después de un año de trabajo. No es fácil limpiarse, pero sí volverse a ensuciar. Alguna ráfaga de desconexión ha llegado, pero tengo que estudiarla primero.
Gracias a Fernando y Álvaro sé manejar Wikiloc, algo así como mi salvación. De no ser por él no te escribiría desde Caudete. Sólo Dios sabe donde estaría ahora. Empieza la jornada con noche cerrada, aunque estaba avisado. Es la última gran subida hasta Ávila, pero está en la misma puerta. Te das con ella al salir. Cierto. El Reconco se las trae. Casi me saca el hígado por la boca. Ya de día inicio la bajada hacia Biar, pueblo que todavía duerme en un merecido descanso dominical y me permite recorrer su centro histórico en silencio camino de Villena, ciudad cuna de familiares de mi padre. De ahí lo de Bernabeu.
Pasas, anacardos y agua. No me fío de mis fuerzas. La combinacion de soberana paliza de ayer y no haber dormido, me lanza señales que me preocupan. Me duelen los pies más de lo que debería, y el calor finaliza su tregua conmigo. Caudete en lontananza me recuerda la silueta de la inalcanzable Ibi. No son imágenes reales. Las tres primeras horas del día siempre se hacen más deprisa que las tres últimas. Llamé ayer y avisé de mi llegada. Con gente como Mercedes y Joaquín, mola el Camino. Y el albergue entero para mí, es el contrapunto de esta vía del Sureste.
Hacia mil años que no dormía a deshoras. Reventado de manera desconocida, sólo me ha dado tiempo a ducharme. He abierto los ojos a las seis de la tarde, he comprado algo de comer y aquí me tienes, contándote la ruta.
Voy solo pero me siento muy acompañado. Tanto por los que vienen conmigo en la mochila, como por los que se acuerdan de mi o me animáis con vuestros mensajes.