Un concierto obliga a cambiar el punto de atraque del Aquarius en Valencia y alejarlo de la misma Marina

El puerto de Valencia recibió el último año más de un millón de pasajeros. Ninguno ha atracado en la Marina, la dársena escogida por las autoridades para albergar la llegada de los migrantes que viajan a bordo del Aquarius y de los buques italianos Dattilo y Orione, después de una semana en alta mar.

La Autoridad Portuaria de Valencia (APV) dispone de dos muelles que permiten el atraque de buques de hasta 300 metros de eslora y otros tres destinados a naves de mayor longitud. El Aquarius, con 77 metros de eslora y 5,7 metros de calado, reúne las condiciones para atracar en los muelles de poniente o en el transversal, dirigidos a la llegada de pasajeros. Según explica la propia APV, «todas las infraestructuras cuentan con los últimos estándares en materia de calidad de servicio y seguridad al pasajero y al buque».

Además, su emplazamiento está totalmente alejado del núcleo urbano y sus accesos al público están restringidos, al contrario de lo que sucede en la Marina, donde hay una importante afluencia los fines de semana, por lo que el desembarco y las primeras atenciones a los migrantes podrían haberse realizado con mayor discreción.

Sin embargo, la Comisión Mixta de Atención y Acogida a Personas Refugiadas y Desplazadas, presidida por la vicepresidenta de la Generalitat, Mónica Oltra, decidió este martes que las tres naves que trasladan a los 629 migrantes rechazados por Italia desembarque en la Marina, una zona del puerto cuyos atraques se limitan a yates y embarcaciones de recreo.

Esta decisión había provocado extrañeza en el sector portuario. De hecho, sostienen que la Marina no cuenta con la infraestructura necesaria para albergar tres buques de estas características, pese a que Oltra sostuvo que había suficiente calado.

Finalmente, los técnicos han desaconsejado la ubicación para el atraque, que se realirá en el muelle de cruceros, dotado de mayores medidas de seguridad e instalaciones.

Las fuerzas de seguridad y técnicos de Capitanía Marítima y del Puerto de Valencia recomiendan que por «motivos de operatividad y funcionalidad» el desembarco y primera identificación de los refugiados se realice en el muelle de cruceros en lugar de en la Marina.

Las autoridades políticas valencianas, con Compromís a la cabeza, no habáin ocultado el simbolismo del lugar escogido. La actual Marina fue la sede de la Copa América celebrada en el año 2007 y escenario del circuito urbano de la Fórmula Uno de la capital del Turia, cuya gestión se investiga ahora en los juzgados. Dos grandes eventos gestados en la etapa del Partido Popular reconvertidos hoy en punto de acogida de refugiados.

Las instalaciones que albergaron ambas pruebas deportivas y han sido elegidas para la llegada de los migrantes del Aquarius constituyen en la actualidad uno de los principales focos de atracción turística de Valencia y el mayor polo del emprendimiento. La antigua base del Alinghi -uno de los equipos que compitieron en la Copa América y actualmente en desuso- se ha habilitado para la recepción de las 629 personas que llegarán a la ciudad, previsiblemente el sábado. Las instalaciones cuentan con una superficie de 1.700 metros cuadrados, que ya se ha limpiado, revisado y acondicionado para la llegada de los migrantes.

Justo al lado se ubica Lanzadera, la incubadora de «startups» impulsada por Juan Roig y la escuela de empresarios Edem, donde se imparten clase del grado universitario de ADE, que forman la llamada Marina de Empresas.

La dársena del puerto de Valencia también acoge la aceleradora de compañías tecnológicas de Bankia y en la base del Alinghi, que por un día servirá de centro de recepción de migrantes, Telefónica instalará su centro de investigación y desarrollo de tecnología en Ciberseguridad.

Además, el pasado 7 de junio, antes de que estallara la crisis del Aquarius, el propio alcalde de Valencia, Joan Ribó, anunció que esa misma base del Alinghi acogerá el nuevo Centro Mundial de Alimentación Sostenible, impulsado por el Ayuntamiento y que cuenta con el apoyo de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

A pesar de que los usos actuales de la Marina distan mucho de estar concebidos como punto de recepción de migrantes, no es la primera vez que las autoridades locales han ofrecido para estos fines las instalaciones creadas durante la Copa América.