Susto mayúsculo en el PSG: ordenan a Di María irse en pleno partido por "motivos personales"

El universo futbolístico ha vivido este domingo un shock importante y del todo inesperado. Discurría con normalidad el encuentro entre el París Saint-Germain y el Nantes, celebrado en el Parque de los Príncipes capitalino y correspondiente a la jornada 29 de la Ligue 1. Ganaba el coloso por 1-0. Sin embargo, la placidez del equipo comandado por Kylian Mbappè iba a padecer una situación incomprensible en ese momento.

Rondaba el minuto 50 cuando Leonardo -director deportivo de la entidad- recibió una llamada telefónica. Acto y seguido bajó del palco a la tribuna más cercana a los banquillos. Cuando llegó a este punto mandó que llamaran al entrenador. Mauricio Pochettino acudió al encuentro con el directo en pleno partido. Estaba apretando el conjunto visitante, pero al técnico no le habían citado por nada deportivo.

El dirigente le dio una orden estricta al preparador: hay que sustituir a Ángel Di María. El argentino, que se había recuperado de una larga lesión hace no demasiado, estaba jugando bien. Por ello le extrañó que en el minuto 61 le supliera su compatriota Leandro Paredes. Al salir del césped, el regateador zurdo se encaminó hacia la banca, pero su míster le abordó de inmediato. Las cámaras de la televisión recogieron el momento. Pochettino se agarró a él y le trasladó la noticia que acababa de conocer Leonardo: estaban atracando su casa con su familia dentro.

El futbolista se marchó a toda velocidad hacia vestuarios y salió del estadio en dirección a su domicilio. En el entretanto, el Nantes había empatado y acabaría ganando el encuentro, dando una campanada sobresaliente. Mas la aflicción de la delegación parisina superaría las lindes de lo futbolístico. Uno de sus emblemas estaba siendo víctima de un acto de violencia del que no se sabía si sus seres queridos habían sufrido lesiones. Y, además, se conoció que la casa de los padres del capitán Marquinhos también había sido objeto de robo durante el partido. Con ellos dentro.

El club se limitó a aclarar que 'El Fideo' había tenido que abandonar con urgencia el estadio por "motivos personales". Más tarde fue la emisora de radio 'RMC Sport' y l revista 'L' Equipe' los que aportaban más luz. Explicaron estos medios que se trataba de un atraco. Toda vez que se confirmó este extremo se multiplicarían las informaciones cruzadas. Varias publicaciones francesas señalaron que la familia del argentino -su mujer y sus dos niñas- había sido retenida, mientras que el diario 'Le Parisien' negó este punto y afirmó que los ladrones robaron la caja fuerte sin que se enteraran los que allí viven.

Pasarían horas hasta que 'RMC Sport' ampliaría el relato. Esta emisora aclaró que la familia de Di María no ha sufrido lesiones. El jugador viajó a su casa "conmocionado" y en compañía de miembros del cuerpo de seguridad del PSG. Al llegar constató una realidad que fuentes del club describieron como actos "violentos". Ese calificativo también sería aplicado para el atraco a la casa de los padres de Marquinhos, que está en la misma zona. Una situación "grave", con secuestro temporal, se ha especificado. Todos los familiares se encuentran bien de salud.

Pochettino comparecería ante la prensa cuando concluyó el evento deportivo. Habían perdido y así explicó lo vivido: "Hay situaciones extradeportivas que van más allá del fútbol. Hay que tenerlo en cuenta. No es una excusa, pero provocó una pérdida de energía". Y la esposa de Marquinhos, Carol Cabrino, compartiría en sus redes sociales esta nota: "La oficina de prensa del futbolista Marquinhos del PSG y de la selección brasileña confirma que durante el partido entre el PSG y el Nantes la casa de los padres del jugador fue el objetivo de los ladrones. En el momento del asalto, los miembros de la familia estaban en la residencia pero no sufrieron nada y están todos bien, recuperándose del susto. Las autoridades francesas ya se están ocupando del caso".

Lamentablemente, esta no es la primera vez que Di María ha sufrido un entuerto de este tipo. Cuando jugaba para el Manchester United sufrió un intento de atraco en su casa mientras cenaba con su mujer y con Mía, la niña que tanto tuvo que luchar por sobrevivir al nacer cuando el futbolista competía en el Santiago Bernabéu. Y no son pocos los jugadores que han visto cómo sus domicilios han sido invadidos en París. En los últimos tiempos han sido diana de los ladrones las propiedades de Mauro Icardi y del español Sergio Rico.