Santiago Alcarranza: “Donald Trump no hace otra cosa más que mentir una y otra vez”

En este momento Europa es el espacio más anhelado del mundo. Todos los países de Europa, incluida España, están recibiendo solicitudes de científicos norteamericanos, o residentes en EE.UU. de primera línea para trasladarse a Europa. El deseo de emigrar a Europa se extiende por el mundo entero. Esta situación constituye una histórica oportunidad para Europa si sabemos jugar bien nuestras cartas.  Muchas de las circunstancias que hicieron grande a EE UU se dan ahora en Europa. Solo tenemos que acertar en cómo gestionarlo.

La inmigración, como se demostró en EE UU, en Alemania y otros países de Europa, y como se está poniendo de manifiesto también en España, puede ser una arma de desarrollo económico y de riqueza formidable si se sabe gestionar adecuadamente. Científicos de todo el mundo pueden encontrar en Europa el entorno propicio para establecerse, esto atraerá también lógicamente emprendimiento y por lo tanto desarrollo.

Luego ¿Qué tenemos que hacer en Europa?

En primer lugar, consolidar y reforzar precisamente lo que en este momento nos hace diferentes y constituye precisamente nuestro mayor atractivo, o sea, un entorno de respeto a los derechos humanos, a la legalidad internacional, a la justicia social, al estado del bienestar, al medio ambiente y a la diversidad y a la igualdad.

En segundo lugar, debemos sacudirnos los extremismos de izquierda y de derechas, que al final son lo mismo, y que las potencias extranjeras que todos sabemos utilizan para desestabilizarnos y socavar nuestra unión.

A medio plazo necesitamos volver a incorporar de alguna manera a Reino Unido. Ellos también lo están deseando. Si no es posible su integración plena de nuevo por el reciente BREXIT, será necesario volver a hacer una unión de facto a través de tratados bilaterales preferenciales que nos vuelvan a vincular cada vez más.

En este marco de desarrollo, Europa tiene un punto muy débil y grandes amenazas, y esto es, nuestra debilidad militar y nuestra incapacidad de disuasión nuclear, pues en nuestro seno solo contamos con Francia cuya capacidad de disuasión es muy limitada. He aquí otra razón más para la incorporación del Reino Unido. Sin embargo, incluso con dicha incorporación seguimos estando en demasiada inferioridad respecto de EE UU RUSIA y CHINA. Se que esto será muy impopular, pero si queremos ser una potencia económica y de desarrollo, si queremos ser también autónomos e influir positivamente en el resto del mundo, necesariamente tendremos que ser también una potencia militar y nuclear. No será nada fácil ni rápido porque ni EE UU ni sobre todo Rusia nos lo permitirán fácilmente.