Sánchez siempre gana

Leopoldo Bernabeu

Es demasiado tarde para dar marcha atrás en algunas decisiones, pero si la mayoría de aquellos que eligieron a Sánchez como secretario general del Psoe hubieran sabido al doctor Jekyll y mr. Hyde al que se enfrentaban, no lo hubieran hecho ni en la peor de sus pesadillas. Adolf Hitler, Josef Mengele, Jack el Destripador, Iósif Stalin, Iván el Terrible, el asesino del Zodiaco, Enrique VIII, Charles Manson, Mao Zedong, Ted Bundy, Albert de Salvo o el Príncipe Vlad, sólo fueron alumnos aventajados y espejos en los que mirarse para alguien que les mejora en talento y supera en capacidad de convencimiento. Nuestra suerte es que vivimos en una época muy distinta.

Si hay algo que en todo este tiempo transcurrido desde entonces no he conseguido descifrar, es como ha conseguido engatusar a tantos durante tanto tiempo. Es un maestro de la psicología. Los ciudadanos conocen que la mayoría de zombis de su gradería no tienen donde caerse muertos, pero admitirán que también les ha sorprendido como algunos personajes de notable currículum han claudicado hasta el sonrojo ajeno. Todos sabemos, ellos los primeros, que el día que Sánchez pierda el poder, ninguno reconocerá haberlo conocido nunca, pero quizás para entonces el daño sea irreparable. Será entonces la sociedad española, al menos esa parte más silenciosa que nunca se vendió, la que sí recordará el nombre de quienes durante este episodio de psicopatía indescifrable le avalaron, aplaudieron y apoyaron.

Sigue siendo el más listo de la clase con notable diferencia. Es cierto que, en muchas ocasiones, para que alguien destaque, tiene que haber enfrente otro más débil y manejable. Es lo que sucede con el partido popular, el mismo que ganó las elecciones, pequeño detalle del que nadie se acuerda, y que a pesar de estar en manos del mayor desalmado que ha dado la democracia en este último medio siglo, se la sigue cogiendo con papel de fumar, y así es imposible ver luz al final de un túnel demasiado largo. La lucha se desarrolla en diferentes escenarios y con reglas muy distintas. El Psoe sigue teniendo un suelo de seis millones de ciegos que se dividen entre paniaguados que viven mejor que nunca a costa del resto y analfabetos que han heredado un discurso obsoleto que mantendrán hasta la muerte e intentarán traspasar como herencia. El PP tiene una base moldeable, incapaz de poner el grito en el cielo, que sigue viendo la política como un juego de salón, y se tapa los ojos ante la bestia que tiene al otro lado de la calle.

No es de extrañar entonces que destaquen los mal llamados extremismos, esos que a Sánchez le viene bien ensalzar para polarizar el ambiente social todavía más. Depende de unos para sobrevivir políticamente y atiza el fuego de los otros para dividir a sus enemigos. Son los mismas fuerzas políticas a las que habría que respetar y reconocer que cada vez son más votados y aplaudidos en la mayor parte de los países que celebran elecciones. ¿Se han parado dos minutos a preguntarse por qué?. Mientras los medios de comunicación, en su mayoría debidamente engrasados, sigan citándolos a través del exabrupto, mayor será el reconocimiento que recibirán de unos pueblos cada vez más convencidos de que la información no circula con libertad, sino que está orientada por el poder económico de turno. Sánchez juega con esto y vuelve a ganar la partida. El socialismo está desapareciendo de la mayor parte de los países europeos, pero no en España. Quizás también deberíamos preguntarnos el porqué, y si giran la mirada hacia la manipulación de la educación y la cultura del esfuerzo, empecemos a ver con claridad el abismo hacia el que nos dirigimos..

La prensa ha perdido su gran oportunidad de liderazgo. Ha caído en la trampa del dinero que compra y corrompe a partes iguales. No sólo un mismo mensaje es vendido a diario de formas tan dispares como ver la luna y el sol, sino que la lucha entre ellos desacredita el sector y crea un desapego que alcanza hasta el ridículo y el patetismo. Estas dos últimas semanas, desde que Koldo y Ábalos están en prisión, tenemos un claro ejemplo, el más reciente aunque sólo un más. Antes de ir a prisión decidieron ponerse delante de un medio y dejar caer algunas de las muchas perlas de la ingente cantidad de corruptelas que han visto, vivido, compartido y, muy posiblemente, participado. Ello ha supuesto que otros medios cojan celos y en vez de sumarse al carro que podría definitivamente descabalgar al representante de la Triada Oscura todavía en el poder, han decidido atacar con mentiras a los dos presos, como si eso ayudara en algo, desviándose del verdadero objetivo, del de ellos también. Sánchez, vuelve a ganar. Me imagino su descojono y sólo me queda que reconocer su capacidad. Malvada sí, pero extraordinaria. Disfruten lo votado.