Puente-Rostoll, los experimentos con gaseosa
Como se nota la velocidad con la que se acercan las elecciones. Es de un vértigo que no lo mejora ni el nuevo circuito de Fórmula 1 que estrenamos el próximo día 13 en Madrid. Lo notamos todos, de manera especial quienes nos dedicamos a este deporte de riesgo que es informar sin que te señalen, pero sobre todo quienes se la juegan, tanto porque tienen clara la fecha al estar fijada en el calendario, como los que aspiran, aunque lo disimulen, a que otras se adelanten, ayudando con “puente de plata” si fuese necesario. Me ocupa la duda de si seguirán cobrando sus salarios a cargo del riñón público mientras dedican su tiempo a explicarnos lo bien que lo harían en el supuesto de ser tocados por la varita mágica del populacho.
Destaca entre el tumulto la dupla PP, Puente y Pedro. Y este juego de palabras me permite unir España con mi querido Benidorm. Aunque avisé a mi vecino y compañero de oficio, por pura experiencia, que se metía en camisa de once varas, no me hizo ningún caso, lo que agradezco y aplaudo porque despeja la vía libre a mi opinión pública. Con más razón, si es que fuese necesario, pues soy el único periodista al que no ha concedido una entrevista... Y el primero que se la solicitó.
Por mucho que lo intenten, les va a resultar complicado imaginar lo que significa para este vulgar junta-letras poder escribir, desde nuestra compartida atalaya mediática, sobre el aspirante a la alcaldía de Benidorm, siempre y cuando supere la barrera de sus propias primarias, para las que, ya lo adelanto, yo le votaría si fuese socialista y que cada uno intuya la carambola que busco en el “Villar”. La edad y la experiencia me han permitido perdonar, siempre alzando la vista hacia esa Virgen del Sufragio que todos idolatramos. Su profesional y añorado padre el que más. Pero lo de olvidar ya es más complicado. De esa persecución, hostigamiento, infinitos artículos y algunas portadas que tuve que soportar, siendo mi colega Rostoll el que daba las órdenes en el diario Información y siendo yo concejal del ayuntamiento de Benidorm, espero no encontrar oportunidades para equilibrar la balanza, aunque viendo y escuchando algunas de las diatribas con las que se postula el aspirante, va a resultar ardua la tarea, más por el sonrojo que por otros espurios motivos. Algo de mesura y dosis de experiencia en la reflexión, ahorraría arcoíris de colores en los rostros de muchos que conocemos bien lo que pasa en Benidorm.
Apoyo la moción para que al Ministerio de Transportes se le incorpore un apellido, “Transportes al Paraíso”. Nunca he estado allí pero ha de ser un lugar de maravillosas ensoñaciones. Que se lo cuenten a José Luis Ábalos. Tanto señorío en el Psoe, 45 años de su vida dedicados a defender las siglas, apoyar candidatos, aupar Presidentes, defender mociones de censura y dar clases de feminismo, y al desgraciado le caen 24 años de cárcel por haberse quedado unas simples comisiones en la venta de mascarillas. En fin, yo tomaría nota porque aunque no venga al caso, es evidente que además de ser un cabeza de turco, nadie de esa ingente tropa que le deben mil favores, ha salido a dar la cara por él desde el momento en que empezamos a conocer su ristra de sobrinas. Desde el pasado 27 de noviembre ya ni le conocen.
Y ahora el que está en ese sillón eléctrico es el amigo Puente, Óscar, aspirante a suceder en el trono al caudillo Sánchez, que seguro que ha tomado nota y ha trasladado el nombre de su “amigo” a la lista que lidera Page, volando cualquier Puente que les uniera. Al tiempo. Y por medio de todo este misterioso trasiego se encuentra nuestro vecino Pedro, empleado del mismo Ministerio y ahora candidato a la sucesión socialista de Benidorm primero y el poder municipal después. Parece hasta normal que quiera salir de esa edificio bomba lo antes posible. Seguro que tiene muy pensado su eslogan de campaña, pero llamarse Pedro y estar avalado primero por Puig y ahora por Puente, con más P que el propio Feijóo, no le sirve.
Hay puentes que se vuelan cuando menos te lo esperas. Que se lo cuenten a quienes sufrieron la Dana de Valencia o vivían hasta ayer en la frontera de Nepal. Espero que Marruecos no nos sorprenda con datos de nuevos familiares, como por ejemplo cuantos conocieron por primera vez a sus tíos en las saunas del suegro de nuestro querido Presidente.
Como no he podido entrevistar a Pedro, he de deducir lo que opino en función del tiempo que le conozco y lo que últimamente, con notable asiduidad, viene contando. Es curioso, tantos años siendo de aquí sin aparecer por aquí, y de repente, a falta de un año, encontramos que quien podría haber hecho de Benidorm una ciudad de futuro y no, según deduzco de sus vídeos, una tenebrosa villa de criminales y vetustos edificios donde no penetra el sol, decidió dedicar sus esfuerzos y sabiduría en aupar otros menesteres. ¡Que mala suerte tenemos los vecinos de esta maldita ciudad, los mejores siempre se nos van!
Valoro, a diferencia de su jefe, su valentía para afrontar unas primarias con fecha en el calendario, mientras su Ministro, que le ha cogido gusto al golf y las fiestas de la zona, aunque haga oídos sordos acerca de nuevas inversiones en el aeropuerto de Alicante, tire la piedra y esconda la mano sobre su futuro liderazgo en un sanchismo con fecha de caducidad. Sería buena tarjeta de presentación que nos confirmaran ambos que durante este trasiego, no nos cobran su sueldo por el trabajo que ya no hacen. Al tiempo que me sorprende que mi colega Pedro, tras su dilatada y exitosa trayectoria en medios de comunicación, no haya sido el candidato de Compromís, formación a la que siempre ha defendido con uñas y dientes, y sí del Psoe. Entiendo que no estará pensando sólo en posibilidades matemáticas de granjearse un digno salario a cargo de los esquilmados vecinos a los que viene a defender, en contra de sus conocidas líneas ideológicas. No sería bonito empezar engañando a sus propios vecinos.
Óscar Puente no llegará nunca a la suela del zapato de Alfonso Guerra y Pedro Rostoll está a años luz de aquel Ángel de la Fuente al que tanto ha de agradecer Manolo Catalán Chana. Desde que desapareció aquella dupla, el socialismo en Benidorm no ha hecho otra cosa que el ridículo y bien que lo hemos pagado entre todos. Tocó fondo con Chema Pajín y tomando el relevo de su propio suelo sigue cada legislatura. Nunca fue buena idea que terminara siendo alcalde quien sirvió los cafés a Catalán Chana, siendo las arcas municipales y el incremento judicializado de funcionarios sus principales testigos. A Toni Pérez se le pueden y se le deben criticar muchas cosas, pero cualquiera que quiera ser objetivo y tenga algo de mundo, que compare el Benidorm de hoy con el de hace una década. Queda mucho por hacer, pero cuidado, los experimentos siempre mejor con gaseosa.
Leopoldo Bernabeu