Piedad Rodríguez: “El método para poder cumplir con los propósitos que nos marcamos a principios de año reside en la disciplina”
El cambio de año funciona como un punto y aparte. Cuando el
calendario se reinicia, muchas personas sienten que también
pueden hacerlo ellas. Aparece la ilusión, las ganas de mejorar
y los clásicos propósitos año nuevo: hacer ejercicio, comer
mejor, dejar de fumar, aprender algo nuevo, mantener hábitos
saludables. Sin embargo, ese entusiasmo inicial suele diluirse
en pocas semanas.
De hecho, más del 90% de las personas abandona sus
propósitos a los pocos meses y solo un 1% logra
mantenerlos durante todo el año. Además, un 62% admite
sentirse presionado socialmente para marcarse objetivos al
comenzar enero. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿sirven
realmente los propósitos de Año Nuevo o son una trampa para
la frustración? La respuesta no es un sí o un no rotundo. Los
expertos coinciden en que pueden ser una herramienta
poderosa de cambio…, o una fuente de desánimo, según cómo
se planteen. Y no es solo una sensación.