Pepe Pérez Sirvent: “Los recuerdos y el olor del obrador, son motivos para no perder nunca de vista la tradición en Heladerías Sirvent”
No es un casual que la mayoría de la población de Jijona de finales de siglo XIX, aparte de la fabricación del turrón, a la que ya se dedicaba desde el siglo XIV, empezara con la práctica de un nuevo oficio, el de heladero. Por aquel entonces, su población explotaba unos antiguos neveros ubicados en la sierra de la Carrasqueta, para transportar alimentos de manera refrigerada con la nieve que acumulaban en ellos durante las épocas de invierno. Este privilegio sirvió como detonante para que sus gentes se introdujeran en este oficio, pues contaban con el privilegio de disponer de la materia imprescindible para su elaboración, el frío.
Luis Sirvent nace con esas primeras nieves en Jijona, en 1926. Este podría ser un programa homenaje a su centenario. Ya con 14 años tiene su primera toma de contacto con el mundo del helado, trabajando durante 4 temporadas para José Cortés, en Helados la Valenciana. En 1.944, apenas cumplidos los 18 años, se desplaza a Oviedo, donde trabaja otro año en casa de Diego Verdú.
En 1.945 y junto a su hermano Pepe, dan sus primeros pasos como propietarios. Permanecerán en esta ciudad, de temporada en temporada, junto a otros miembros de la familia como su otro hermano, Guillermo y su padre Pepe, hasta 1951. Como otros heladeros de la época, su sistema de trabajo consistía en elaborar a primeras horas de la mañana, para salir posteriormente a vender, bien situándose en puntos de paso de gente con el típico carrito de helados de la época, ó desplazándose a ferias y mercadillos de pueblos cercanos, transportando el helado en depósitos conocidos como “corchos”, de considerable volumen. El negocio pasó de llamarse “La Flor de Valencia”, a “la Jijonenca” en el año 1.951.
Un año después y en su afán por buscar otros lugares más comerciales, hacen temporada en Alcantarilla (Murcia), pero no llegan a concluirla, dado su escaso éxito. De nuevo emprenden la búsqueda, esta vez gracias a referencias de unos vecinos, estableciéndose definitivamente en aquel Benidorm del año 1.954. Poco tiempo después nace la marca que perdura hasta hoy, Helados Sirvent Benidorm.
El sistema continúa siendo la venta con carros, que se amplía con un local en 1958 en la calle José Antonio, donde se ubica el obrador hasta el año 1970 que pasa a la calle Asunción y desde allí será el punto de fabricación y reparto... Otro local en 1962 en la playa de Levante, en el que nos encontramos ahora, y el último hasta el momento, en la Playa de la Cala de Benidorm en el año 1967.
En los años 80 toman el rumbo de la empresa Alberto, Guillermo y José Luis, continuando los pasos de su padre. Desde el año 1.996, disponen de unas instalaciones para la fabricación, de unos 1.000 mtrs en la vecina población de Finestrat, desde donde abastecen tanto a sus propias heladerías, como a otros clientes de la zona que confían en su saber hacer y la calidad artesana de sus productos.