Pedro Gurillo: “No es correcto silenciar el problema del suicidio, no hablarlo no lo mejora, más bien al contrario”
Profesiones como la psiquiatría o la psicología presentan una problemática especial a la hora de abordar, desde la obligación de medios, la eventual responsabilidad profesional ante las conductas suicidas, el intento de suicidio y el suicidio consumado del paciente en tratamiento, ante la eventual conducta omisiva de no advertir el riesgo de suicidio y no activar las medidas o medios necesarios a su alcance para su evitación.
Bajo el marco de la “lex artis ad hoc”, ambos profesionales deben seguir protocolos específicos para identificar y abordar el riesgo suicida, aplicando la diligencia debida en el ejercicio de su actividad. En el ámbito de la psicología, esto implica una evaluación rigurosa del riesgo suicida mediante preguntas específicas sobre pensamientos y planes de autolisis, así como el cumplimiento de normas y protocolos que favorezcan una relación terapéutica de confianza.
Por su parte, el abordaje psiquiátrico requiere, además de la evaluación del riesgo y una anamnesis detallada, la implantación de psicofármacos. Asimismo, la “Guía de Práctica Clínica para la Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida” integra orientaciones esenciales para que psicólogos y psiquiatras gestionen adecuadamente estos casos.