Los alemanes invaden Baleares, los franceses, Madrid y los españoles, atrapados en su comunidad
España llega a la Semana Santa con dos medidas que chocan entre sí. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez contiene la movilidad nacional para llegar en la mejor situación epidemiológica al verano, mantiene las puertas abiertas a los turistas del resto de Europa. De este modo, España se abre al turismo extranjero, pero se blinda ante los españoles.
El pasado 12 de marzo, el Instituto Robert Koch (RKI) de virología en Alemania actualizó su lista de zonas de riesgo por Covid y sacó a Baleares de la relación de zonas de riesgo de Covid-19, entre otras comunidades autónomas españolas. Como consecuencia, la demanda de vuelos al archipiélago balear se disparó y las principales empresas turísticas y aerolíneas comenzaron a ampliar su oferta de viajes.
Con una incidencia acumulada de 107,3 casos por cada 100.000 habitantes en siete días y una tendencia al alza, la canciller, Angela Merkel, y los poderes regionales han dado este lunes un paso atrás en la reapertura escalonada de la vida pública, ampliando hasta el próximo 18 de abril las restricciones.
No obstante, la posibilidad de viajar se mantiene intacta, aunque se endurecen los protocolos para ello: Alemania obligará a todos los viajeros a hacerse un test PCR negativo al llegar al país desde cualquier lugar del mundo, aunque no sea considerado zona de riesgo.
Merkel reconoció que en Mallorca hay alojamientos turísticos abiertos -en contraste con Alemania-, aunque apuntó que el Gobierno balear acaba de modificar las restricciones y podría volver a hacerlo en los próximos días.
Con todo, el Gobierno alemán desaconseja "todos los viajes al extranjero" y, en general, "todos los viajes que no son estrictamente necesarios".
Por otro lado, también ha aumentado la llegada de turistas franceses a Madrid. Jóvenes franceses continúan aterrizando en el aeropuerto de Barajas, sobre todo durante el fin de semana, para huir de las restricciones de su país y, en muchas ocasiones, poder salir de fiesta.
Según ha confirmado Aena, solo en enero y febrero han llegado a la capital un total de 60.131 franceses, cuando la situación epidemiológica en el país vecino es crítica. Este domingo alcanzó una cifra récord en 2021 de pacientes ingresados en cuidados intensivos por Covid-19, 4.548, y 343 personas perdieron la vida por esa enfermedad.
Francia afronta su tercer confinamiento desde el inicio de la crisis del coronavirus. Desde el pasado sábado, 20 millones de ciudadanos de dieciséis departamentos, incluida la región de París, tienen prohibido moverse más allá de un radio de 10 kilómetros de sus domicilios, salvo que cumplan alguna actividad que lo justifique.
En la última semana, el número de contagios se acerca a los 30.000 diarios de media, con un incremento de casi el 20 %, por lo que el ministro de Sanidad, Olivier Véran, ha advertido que "las semanas que esperan serán difíciles".Mientras, la ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, defendió este lunes la mayor facilidad para la recuperación de la movilidad internacional a pesar de mantener cerradas las comunidades autónomas, salvo los archipiélagos, ya que el tipo de transporte que se utiliza en la mayoría de los casos para estos desplazamientos dificulta la posibilidad de controlar las PCR negativas. En concreto, indicó que "no hay la capacidad de control" para los movimientos domésticos "que sí existe con los viajeros internacionales que vienen a través de los aeropuertos".
Durante su intervención en el Foro de Turismo de Europa Press, la ministra afirmó que el cierre perimetral nacional es una medida de "prudencia" pese a que España tiene una incidencia acumulada menor, con 62,5 casos por cada 100.000 habitantes.
El Ministerio de Sanidad notificó este lunes 16.471 nuevos contagios desde el pasado jueves y 633 muertes más, con lo que la incidencia acumulada por cada 100.000 habitantes en 14 días se ha elevado seis décimas, hasta 128,7 casos. La incidencia del coronavirus subía la semana pasada por primera vez desde enero, mostrando un nuevo cambio de tendencia que, de confirmarse, podría augurar el inicio de una cuarta ola tras las vacaciones de Semana Santa.