La vieja que burló a la muerte Una leyenda de Altea

   Hola lectores de LEORADIO, hoy os contaré una antigua y bonita leyenda de Altea, “La leyenda del Peral de la Tía Miseria”, os hablaré de ella, la Tía Miseria, una anciana muy pobre que vivía de la mendicidad y cuyas únicas posesiones eran la cueva donde vivía y un peral que había frente a ésta. Todo el mundo la conocía en la población, era respetada por todos sus habitantes, tenía fama de hechicera y nadie se atrevía a meterse con ella. La cueva se hallaba a las afueras de Altea, la vieja estaba orgullosa de su peral, cuyos frutos eran sabrosísimos, pero escasos, y no dejaba que nadie se acercase a él, aunque en ocasiones llegaba allí una banda de muchachos del pueblo para hacerla rabiar, subían al árbol, sacudían las ramas y se llevaban las peras, provocando la ira de la triste anciana que lo único que conseguía era que se burlaran más de ella. Aquellos chicos eran el mismo diablo, una pandilla de salvajes sinvergüenzas, haraganes y deslenguados, escurridizos como anguilas. 

     Una noche de tormenta, cuando el cielo se unía con la tierra y sólo se veía agua y agua cayendo a cantaros, la Tía Miseria recibió una visita inesperada, un viejo vagabundo y misterioso que vestía harapos le pidió cobijo y algo de comida. La anciana le acogió en su cueva y le ofreció un plato caliente. Durante horas conversaron animadamente hasta quedar dormidos, en cierta manera la anciana agradecía la compañía, siempre se hallaba tan sola en aquella oscura cueva.

     Al día siguiente el vagabundo le confesó a Tía Miseria que en realidad era San Antonio, ese santo aventurero amigo de la naturaleza y los animalitos, y que, a cambio de su ayuda, le concedería un favor, el que ella quisiera. A pesar de que la mujer no quería nada a cambio, pues todo lo había hecho de corazón, reflexionó un momento, recordó a aquellos niños zarrapastrosos y deslenguados y pensó en hacerle una propuesta al santo: “que todo aquel que osase robar sus peras quedase pegado al árbol, hasta que ella quisiera bajarlo”. De esta manera San Antonio, agradecido a la buena mujer por sus atenciones, le concedió ese don.

     ¿Quieren saber cómo la Tía Miseria venció a la Muerte?

     Durante los años siguientes su peral no dejó de dar frutos, siempre estaba cargado, la anciana nunca más pasó hambre, y todo aquel que intentaba robar sus peras recibía su merecido. Un día, ya muy anciana, la muerte fue a buscarla. Más, antes de marchar con tan siniestro personaje, la astuta anciana ingenió un plan- dicen que sabe más el viejo por viejo que el diablo por diablo-, y pidió a aquel señor de la guadaña y la oscura túnica le concediese una última voluntad, él, tan viejo como el mundo y tan seguro de su presa, aceptó, así que ella le solicitó subiese al peral para ver su basto imperio desde lo alto de éste, fácil, la Muerte así lo hizo y quedó pegado al árbol, imaginad su cara de sorpresa bajo la capucha. Así ocurrió, de tal manera que, durante el tiempo que la muerte permaneció pegado al peral, ni la Tía Miseria ni ningún otro anciano murió.

     Así pasaron años y años, pero siempre hay descontentos en este mundo, los ancianos se aburrían de aquella vida monótona, del lento trascurrir del tiempo, de las eternas partidas de cartas y dominó, de petanca, de observar las obras, de entretener a los inagotables nietos, cansados de ser eternos en general, un día decidieron acudir al peral para derribarlo, pero, al intentarlo, quedaron todos pegados al árbol. El peral ya no podía soportar más peso, entonces la astuta anciana le hablo a la Muerte y le propuso una condición: “si yo te libero no has de venir a buscarme hasta que yo te llame tres veces”. Por supuesto, la siniestra Muerte aceptó la condición que le proponía la Tía Miseria, quien rompió el hechizo que pesaba sobre el peral, y así, el de la guadaña, pudo bajar del árbol y continuar tan ricamente con su tarea, cobrándose la vida de todos aquellos que por naturaleza debían descansar ya en paz.

     Según dice la leyenda, la Tía Miseria sigue viviendo oculta en su cueva, retirada del mundo, cuidando de su viejo peral

     Nadie puede asegurar cuál es su edad verdadera

     Obra consultada: “Mitos y leyendas. Mitos-y-leyendas.es/árbol-embrujado-de-altea”, “Leyendas de Altea- leyendas del mundo ceniza. Leyendascenizas.wordpress.com”

     José Rafael Moreno Amorós