La bronca por las cartas, la última bala de la izquierda para intentar gobernar en Madrid
Las cartas amenazantes y las balas que han recibido el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el líder de Unidas Podemos y candidato a las elecciones en la Comunidad de Madrid, Pablo Iglesias, y la directora general de la Guardia Civil, María Gámez, se han convertido en el último revulsivo de la izquierda para movilizar a sus votantes e intentar derrocar a Isabel Díaz Ayuso en las elecciones autonómicas del próximo 4 de mayo.
Con todas las encuestas a favor de la candidata del PP, la izquierda ha vuelto a la agitación para alcanzar un último golpe de efecto. El episodio y sus consecuencias han marcado un punto de no retorno en una campaña que, aunque ya comenzó con un alto grado de crispación tras el ataque con piedras sufrido por los dirigentes de Vox en un mitin en Vallecas, discurría con normalidad.
Lo sucedido este viernes entre Pablo Iglesias y Rocío Monasterio ha acaparado el acto electoral de Unidas Podemos. La formación morada ha aprovechado esta nueva bronca para agudizar su victimismo, diciendo que el hecho de ayer "podía haber sido completamente intrascendente" de no ser porque "cientos de miles de personas dijeron en las redes sociales que, efectivamente, la democracia está en peligro".
Iglesias ha afirmado que lo acontecido supuso un punto de inflexión en la campaña y "lo cambió todo". El líder de Podemos ha recordado que hace dos años, cuando hablaron de alerta antifascista ante la llegada de Vox al Parlamento de Andalucía, mucha gente "no lo comprendió, pero ahora están viendo las orejas al lobo".
Incluso el moderado Ángel Gabilondo ha querido utilizar esta polémica para embarrar la campaña, a pesar de que Pablo Casado ya se ha desmarcado. El candidato socialista ha afirmado este sábado que la campaña electoral ha tomado un "nuevo rumbo" que va contra "el fascismo", aseverando que en las elecciones del 4 de mayo lo que se decide en las urnas es la "democracia frente a la ultraderecha".
Ha recalcado que quienes no condenen explícitamente la violencia, en referencia a PP y Vox, deben "ser vencidos en las urnas" y que estas elecciones "no solo van de Madrid, van de democracia" porque ante amenazas de muerte "no vale la equidistancia".
El presidente del PP, sin embargo, ha indicado que su partido no quiere "ni piedras, ni balas", "ni boicots ni cordones sanitarios", sino "concordia, paz civil y libertad". Casado ha criticado el tono de la campaña y sus "disputas pequeñas, miopes, de baja política". "No está España para garrotazos", ha subrayado.
Ayuso ha destacado por su parte que "lo que está pasando estos días es una confusión completa y no podemos despistarnos". "No vamos a estar para estos circos. No puede ser que se fabriquen problemas inexistentes para tapar lo verdaderamente importante", ha subrayado.
Para la candidata del PP, su partido no puede detenerse en debates periféricos en plena lucha contra la pandemia porque "estas elecciones van a cambiar el rumbo de España", como preludio de una victoria de Casado.
El duro choque de Unidas Podemos y Vox por cuestionar estas cartas con amenazas solo beneficia a estas formaciones, que vuelven a estar en el foco de la campaña cuando, precisamente, los sondeos les perjudicaban con menos votos que en los anteriores comicios.
Santiago Abascal cree que Pablo Iglesias no es más que el "puñetero niño consentido de la política española". En un mitin en la Plaza de Toros de San Sebastián de los Reyes, el presidente de Vox ha dicho que "uno no se puede creer que está en la batalla de Stalingrado y luego comportarse como un comediante y un llorón".
Abascal ha asegurado que Vox condena siempre la violencia, aunque ha señalado que mantiene su desconfianza. "Si son reales continuaremos y exigiremos justicia y si son inventadas exigiremos hasta las últimas consecuencias para quien se las inventa", ha aseverado.
Por su parte, Rocío Monasterio ha acusado a Iglesias de irse del debate de la cadena SER como "un cordero degollado" porque no está acostumbrado a que "una mujer le mire a los ojos y le diga cuatro cosas, pero se va a tener que acostumbrar".
En una escalada de crispación y enfrentamiento, Ciudadanos ha invocado al espíritu del Dos de Mayo para llamar a los moderados a "iniciar una revolución pacífica" para arrinconar a los "extremos" y "superar por fin el guerracivilismo" al que, a su juicio, están empujando Vox y Unidas Podemos. "Somos concordia, somos paz, somos libertad", ha proclamado Edmundo Bal, quien ha advertido de que después de lo que pasó este viernes en el debate con Rocío Monasterio y Pablo Iglesias estos valores están "en juego".
La primera consecuencia de este encontronazo ha sido la decisión de Unidas Podemos y Más Madrid de no volver a debatir con Vox que, sumada a la negativa de Ayuso a medirse de nuevo con el resto de aspirantes, ha provocado la suspensión del debate previsto en laSexta para el 26 de abril y el que había convocado TVE para el día 29.