José A. Aguilar: “Bacon, de Annika Brunke, es un gran descubrimiento en el extenso mundo de la novela negra”

En Las Palmas de Gran Canaria, un hallazgo macabro sacude la rutina de la ciudad: un brazo amputado aparece en un contenedor, con un tatuaje que solo puede pertenecer a un hombre desaparecido días antes. La jueza Mara Ramírez, recién llegada a la isla y aún marcada por sus propios fantasmas, se enfrenta a su primer caso. A su lado —y en constante fricción— trabaja el inspector Aitor Ibarra, cuya torpeza para gestionar los sentimientos contrasta con su instinto policial.

Y, entre ambos, Beatriz Mantecas, pastelera brillante y mujer herida por un pasado de humillaciones, que hornea dulces capaces de enamorar a cualquiera.

Hablamos de Bacon, la novela con la que Annika Brunke se alzó con el II Premio Alexis Ravelo de Novela Negra, y que confirma que estamos ante una autora con una voz propia y una mirada poco complaciente sobre el género. Ambientada en Las Palmas de Gran Canaria, la historia arranca con una imagen tan directa como perturbadora como lo es el hallazgo de un brazo amputado en un contenedor. A partir de ahí, la novela se despliega con un pulso firme, sin prisas innecesarias y con una mirada que va mucho más allá del crimen.