Isaac Blasco: “Todavía esperamos saber cuales fueron los beneficios del viaje de Sánchez a China del año pasado”

Desde que no le conviene, la política doméstica ha dejado de interesar a Pedro Sánchez. Como político astuto pero poco imaginativo, el presidente del Gobierno ha centrado la agenda en el presunto milagro económico de los 22 millones de cotizantes y en su rol internacional como némesis del trumpismo y príncipe de la paz. Transcurrido un año desde su última visita a Xi Jinping, Sánchez ha retornado a Pekín sin haber dado ni una sola explicación sobre lo que cerró en aquel desplazamiento, preparado con mimo por José Luis Rodríguez Zapatero.

Por otro lado, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, aseguró ayer que la regularización de "más de un millón de migrantes irregulares" es "inhumana", "injusta", "insegura" e "insostenible", al tiempo que va en contra de la política de la Unión Europea y de la "mayoría de los españoles". Se comprometió a "utilizar todos los instrumentos" a su alcance "para mitigar" los "disparates" que, a su juicio, está promoviendo el Gobierno de Pedro Sánchez. "La gente no quiere más cartitas, quiere más ayudas", recalcó Feijóo ante sus diputados y senadores.

También el PP se propone hacer pinza con los republicanos de Estados Unidos en el objetivo común de estrechar el cerco sobre las actividades en Venezuela del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, objeto del escrutinio tanto de las autoridades norteamericanas como de las españolas. En un momento en el que las relaciones bilaterales pasan por un momento de enorme tensión, el partido de Alberto Núñez Feijóo ha diseñado un plan de acercamiento al poderoso núcleo de los senadores republicanos.