El Camino de Santiago: “El año 2025 quedará en la retina de todos los que componemos el Camino de Santiago desde Benidorm”

La realidad del Camino de Santiago está cambiando. Al menos, así lo reflejan los datos, principalmente entre los peregrinos españoles. Frente a la tradicional travesía espiritual a la que acostumbraban a sumergirse los miles de peregrinos que cada año optan por lanzarse a esta aventura, cada vez el postureo gana más peso y el recorrido se acorta. «España ya no peregrina». Es la conclusión al iniciar el balance de un nuevo verano marcado por la ola de incendios, pero también por la problemática que empieza a manifestarse en torno a la peregrinación nacional. Esto tiene que ver con la moda y la publicidad de Galicia, que ha promovido que se imponga lo turístico y se hagan los últimos 100 kilómetros hasta llegar a Santiago y después se vayan.

La publicidad lanzada desde las instituciones gallegas no ayuda y, además, ha influido en el peregrino español, ahora convertido en un caminante de cuatro días a Santiago. Por ejemplo, en 2010, los peregrinos españoles tomaban el relevo en julio y agosto cuando los extranjeros no venían. Ahora, los extranjeros siguen siendo más o menos los mismos, pero los españoles han bajado en un altísimo porcentaje, algo que afecta de lleno a los pueblos y albergues por los que pasa el camino. La peregrinación hasta Santiago no es un camino senderista cualquiera, de esos hay muchos. El camino es tan importante como el destino por la desconexión espiritual que supone. Es una experiencia transformadora. A la disminución de peregrinos extranjeros se suma, además, las recomendaciones de la Guardia Civil de evitar hacer el Camino de Santiago de noviembre a marzo por las condiciones climáticas, algo que ha dejado contrariadas a las asociaciones. No se puede lanzar esa mensaje. Otra cosa es recomendarles precaución e información, eso siempre. El Camino de Santiago es un camino seguro donde la gente viene a sanarse y sabemos que produce ese efecto.