Arrimadas, contra las cuerdas tras el fiasco en Murcia
Mala semana para ser presidenta de Cs. Tras sorprender a todo el mundo -incluidos algunos de los dirigentes del partido- con una moción de censura en Murcia, que se antojaba imparable el miércoles, Inés Arrimadas, ha tenido que digerir dos varapalos consecutivos, que dejan al partido en una situación de extrema fragilidad.
El primer error de cálculo de la formación naranja se evidenciaría ese mismo día a primera hora de la mañana, pero no en Murcia, sino en Madrid. Apenas minutos después de conocer el anuncio de Cs, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, temerosa de que el sismo de Murcia tuviese réplica en la comunidad capital, decidiría disolver la Asamblea y convocar elecciones. Un golpe de timón, "por el bien de Madrid y de España", que acabaría con todos los miembros naranjas del Gobierno madrileño -empezando por el vicepresidente Ignacio Aguado- en el fondo del mar.
Ayer viernes todo volvió al lugar donde había empezado, con un nuevo giro de guion. Al más puro estilo House of cards, el presidente murciano, el popular Fernando López Miras, lanzaría una nueva bomba: tres diputados de Cs, entre ellos la vicepresidenta del Gobierno Murciano, Isabel Franco, rompían la disciplina de su partido y se alineaban con el PP. "Votaremos en contra de la moción porque estamos obligados a respetar a los ciudadanos de la Región y el compromiso de servicio público que asumimos hace dos años", declararía Franco, que tachó de "automoción" de censura la iniciativa de su formación. En apenas 48 horas, la estrategia tejida con tanto esmero por Arrimadas y su vicesecretario general, Carlos Cuadrado, artífice de la operación murciana, se desmoronó como un castillo de naipes.
Arrimadas afronta su semana más difícil -y no han sido pocas- desde que llegase a la presidencia del partido. Pese a que desde la cúpula de Madrid siguen apoyando su labor, los dirigentes autonómicos, cada vez con más peso, están muy molestos con esta última operación, que ha dejado al partido con la mitad de plazas autonómicas en apenas 48 horas -solo les queda Castilla y León y Andalucía- y sin la confianza de su principal aliado político. Y todo ello en el momento más crítico que atraviesa la formación, protagonista de un batacazo tras otro en las últimas citas electorales.
El vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, quien se postuló frente a la candidatura de Arrimadas en la asamblea de la formación del año pasado, ha pedido a la líder de la formación que "una al partido" y "cierre los problemas internos" en la Ejecutiva convocada de urgencia para este lunes. "Le pido a mi partido que tome las decisiones necesarias para conseguir que Cs esté cada vez más unido, sea más grande, más fuerte y represente aquello para lo que miles de ciudadanos nos votaron y miles de personas se unieron con ilusión, entrega y ganas de cambiar las cosas", ha expresado.
"Cualquiera que me conozca puede imaginar qué pienso de la decisión que ha tomado mi partido en Murcia y de las consecuencias que eso acarrea. Como gran parte de la ejecutiva, no era conocedor de esta decisión. He pedido una convocatoria urgente para trasladar allí mi opinión", expresaba por su parte el coordinador de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana, Toni Cantó. A estas voces se han sumado otras, como la del vicepresidente andaluz Juan Marín, o la de la vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís.
La primera 'cabeza' que pedirán los barones regionales de Cs este próximo lunes será, con total seguridad, la del vicesecretario general, Carlos Cuadrado, de quien llevan meses quejándose por el ninguneo, las imposiciones y "las malas formas" con las que les trata, han señalado a Efe algunas fuentes. Sin embargo, no está del todo claro si esta decisión será suficiente para contentar a los dirigentes autonómicos, muchos de los cuales se sienten traicionados por su propio partido. Por el momento Inés Arrimadas permanece silente y aguanta al frente de Ciudadanos, pero su liderazgo pende de un hilo.