Ángela Fuster: “Me siento llena de fuerza y con el ánimo por las nubes para repetir como candidata a la alcaldía de Polop”
La actividad en Polop de la Marina es frenética. Quien lo diría hace unos pocos años. Lo mejor de todo esto es que ese frenesí no trasciende a la cotidianidad del día a día. Sólo la viven, y la sufren, los políticos que la organizan y desarrollan. Quizás esa sea la clave del éxito, ser capaces de generar una actividad constante sin que se note el estrés, dedicando todos los esfuerzos a que sean los vecinos y turistas, cada día más, quienes las disfruten, sin percibir la cantidad de horas de trabajo que hay detrás.
Organizar un acto, si se quiere hacer bien, requiere de planificación, ingenio y recursos. Hacerlo en una gran capital resulta más sencillo. Se tiene de todo eso y además los recursos suelen sobrar. En municipios como Polop de la marina tienen doble mérito, lo he repetido muchas veces. La clase política no pude vivir del erario público, han de compaginar el esfuerzo con sus propias tareas, por lo que el mérito es por partida doble.
Resulta extraordinario ver como es difícil encontrar un fin de semana, y en ocasiones, cada vez más, muchos días también entre semana, cantidad de actos culturales, deportivos, gastronómicos, musicales, festivos o turísticos, en un municipio que ha crecido y lo sigue haciendo, sí, pero que no deja de ser un pueblecito maravilloso del interior de la Marina Baja, que hasta hace apenas tres años costaba averiguar si le seguía latiendo el corazón.
Y lo curioso del asunto es que hablamos de un equipo de gobierno conformado por dos formaciones políticas, que han tenido sus rifirrafes a lo largo de estos tres años, pero a los que toca aplaudir porque los trapos sucios no se han aireado, se han resuelto de puertas hacia dentro y Polop sigue hoy disfrutando de actividades de todo tipo cada semana.