Alicante 1939: la última frontera
Queridos lectores de Leo Radio, hoy quiero hablaros del final de la Guerra Civil, de aquellos fatídicos últimos días de incertidumbre y miedo, de tensión, revanchismo y traiciones, del protagonismo que adquirió entonces la provincia de Alicante, cuando se trasladó el Gobierno de la República con todos sus ministros y parafernalia al Valle del Vinalopó y que, una vez huyeron éstos, el desamparo en que quedaron los miles de refugiados republicanos, atrapados en el puerto de Alicante a la espera de ese barco que los llevase lejos de aquella pesadilla, del hambre y el terror de caer en manos del régimen franquista. El periodo de esta aventura que voy a relatar comprende desde el 9 de febrero, cuando cayó Cataluña y hubo aquella gran desbandada de milicianos, comisarios y autoridades políticas que buscaban refugio en Francia, hasta el 1 de abril, cuando todos aquellos refugiados atrapados en el puerto de Alicante pasaron a campos de trabajo y fueron represaliados. Como curiosidad decirte que ahora se cumplen 97 años de aquello. Si te interesa el tema y quieres conocer más detalles sobre lo ocurrido aquellos días, sólo tienes que acompañarme.
Nuestra tierra, el último refugio del Gobierno de la Republica
Cataluña ha caído y aquel 9 de febrero, junto al Presidente de la República, Manuel Azaña, quien dimite entonces de su cargo, el de Las Cortes, Martínez Barrios, el Jefe del Ejército, el General Vicente Rojo y diferentes ministros, Juan Negrín atraviesa también la frontera francesa pero él- pese a la oposición de compañeros e importantes cargos militares que querían quitarse de encima aquel gobierno comunista empeñado en resistir-, está decidido a regresar y a continuar luchando con los buenos republicanos, su lema era: “Resistir es vencer” o “Un día de resistencia es una batalla ganada”, así que se reúne con los hombres de su gobierno en la embajada española de Tolouse y les anima a acompañarle, entre ellos el Ministro Álvarez del Vayo. Al día siguiente, el 10, regresa en un avión y aterriza en Alicante para gran sorpresa de todos, recuperando su función de Presidente y de Ministro de Defensa. Pasado el mediodía, al filo de las 13 horas se reúne con las autoridades locales en el edificio de la Diputación para medir el pulso de la defensa. Da la casualidad que ese día es bombardeada la ciudad, como solía ser frecuente, de esta manera, pudo comprobar “in situ” la inseguridad reinante en las ciudades costeras.
Desde allí, acompañado por Álvarez del Vayo, se traslada a Valencia para entrevistarse con el General José Miaja, jefe militar de la zona, en el camino paran a almorzar en Calpe, esta bella población costera custodiada por el Peñón de Ifach; lo que no se entiende es que se entretuviesen, dada la situación, eligiendo la carretera de la costa para llegar a Valencia, cuando se acorta camino y tiempo por la del interior. No lo sé. Quizá les apeteciese un arrocito en el puerto de Calpe, un poco de marisco en el restaurante “Baidal”. Ahí lo dejo.
En Valencia, el General Miaja recibe al Presidente de la Nación en pijama, lo que es una importante falta de consideración y de respeto, “el viejo General estaba cansado y buscaba el final de la contienda”, como dijo tiempo después Álvarez del Vayo, pero es que Miaja es uno de los militares implicados en la confabulación contra el gobierno comunista de Negrín, como luego veremos.
Juan Negrín, el Presidente elegido a dedo por Moscú
El Doctor Negrín, natural de las Palmas de Gran Canaria, fue un prestigioso médico e investigador de la época, dirigía una conocida clínica privada de Madrid, estudió medicina en Alemania y dominaba varios idiomas, pertenecía a una familia de profundas ideas católicas, de hecho, un hermano suyo, Heriberto, fue sacerdote claretiano, quien a punto estuvo de ser fusilado por los milicianos de las FAI de Alicante durante la guerra por su condición de religioso, pero un diputado socialista consiguió sacarlo de sus garras y evacuarlo a Paris. El Doctor fue diputado socialista, después Ministro de Hacienda durante el Gobierno de Largo Caballero, para ser impuesto con posterioridad por la Unión Soviética a la Junta de Defensa de la Nación como Presidente del Gobierno, lo que le granjeó no pocos enemigos, sin embargo, él supo mirar a otro lado cuando los comisarios rusos torturaron y asesinaron en una checa a Andreu Nin y al resto de la cúpula del POUM.
En septiembre del 37 Negrín se traslada a Ginebra para intervenir ante la Sociedad de Naciones pidiendo se cumpla el Pacto de No Intervención que firmaron todas las naciones y que no cumplen los aliados alemanes e italianos de Franco. Aquello parece caer en saco roto y las fuerzas de Franco siguen avanzando, los bombardeos se intensifican sobre la capital y el Gobierno se traslada a Barcelona un mes después, en octubre.
Los últimos días de la guerra
El 25 de febrero del 39 el Gobierno de la República se traslada a la zona de Elda, Monóvar y Petrer donde establece la última sede de su gobierno. Las principales dependencias de éste se instalaron de la siguiente manera: la residencia del Presidente en una mansión requisada cerca de Petrer, conocida en clave como “Posición Yuste”; la Plana Mayor del PCE en otra residencia entre Elda y Petrer, la conocida como “Posición Dakar”; la Subsecretaría del Ejército de Tierra en Elda; mientras, los agentes del SIM- Servicio de Inteligencia Militar- se trasladaron a dos chalets de Ciudad Vergel. Cerca de todos ellos, la carretera de Alicante- Madrid, el ferrocarril y, claro está, el Aeródromo del Fondó en Monóvar.
Aquí se celebraron dos Consejos de Ministros, el 28 de febrero el primero y el 5 de marzo el último, después de éste, la noticia en Radio Madrid del golpe de estado del Coronel Segismundo Casado en Madrid, alarmó a todos, junto a éste el exdiputado socialista Julián Besteiro y el General Miaja, en la emisora hablaron de la creación de una Junta de Defensa y de la destitución del Presidente Negrín. El golpe de Casado precipitó el colapso definitivo del gobierno, Negrín había perdido el control de la zona centro- sur, todo se había acabado. Casado, mientras, mantenía contactos con los quintacolumnistas de Madrid y las fuerzas de Franco que cada vez estrechaban más el cerco sobre la capital, buscando una paz honrosa, una salida airosa a aquella debacle.
Alguien le preguntó al Doctor Negrín: por qué no resistir, él, simplemente dijo: “esto se acabó, no quiero provocar una guerra civil interna”. A continuación, todos se emplearon en preparar el equipaje. Al día siguiente partió un Dragon Rapide desde el Aeródromo del Fondó de Monóvar camino de Orán, en él viajaban el poeta Rafael Alberti y su esposa María Teresa León, Dolores Ibarruri “La Pasionaria” y Enrique Lister, “El Campesino”, entre otros comunistas de pro. Luego saldría el Douglas DC-2 perteneciente a las Líneas Aéreas Postales Españolas con Negrín y sus ministros camino de Tolouse.
Los últimos defensores quedan atrapados en el puerto de Alicante
La armada republicana de Cartagena que, después de las revueltas habidas en la ciudad tras los últimos nombramientos de Negrín que trata de buscar apoyos, decide abandonar el puerto bajo la amenaza de las baterías de tierra, son 3 cruceros, 8 destructores y otras unidades menores que, ya en alta mar, acuerdan trasladarse al puerto tunecino de Bizerta, donde dejan la flota bajo control francés.
Con la salida de estos buques, Cartagena queda bajo el control de Casado, quien continúa buscando una “paz honrosa”, pero Franco no acepta sino una rendición incondicional, y manda hacer un bloqueo marítimo desde Adra hasta Sagunto e intensifica los bombardeos. El domingo 26 de marzo se pone en marcha la ofensiva final y se rompen todos los frentes, el martes 28 se rinden Madrid y Valencia. No sé por qué circula el bulo entre los últimos defensores republicanos de que diferentes buques les aguardan en el puerto de Alicante para sacarlos de allí, están desesperados, este puerto acaba convirtiéndose en una ratonera.
Entre la noche del 28 y durante el 29 una infinidad de coches y camiones forman largas caravanas por las carreteras de Madrid y de Valencia en dirección a Alicante. Esa enorme masa de refugiados, unos 25.000, se fue concentrando en los muelles del puerto, entre la dársena y la playa del Postiguet, tienen miedo, apenas poseen alimentos para subsistir, alimentos que llegan de la ayuda internacional, tratan de animarse unos a otros mientras otean incesantemente el horizonte, esperanzados en ver venir ese buque salvador que los saque de allí, que los rescate de una muerte segura, toda vez que esto sucede, las fuerzas de Franco comienzan a llegar y acordonan la zona. Se ha creado allí mismo una Junta de Evacuación para seleccionar a aquellos que corrían mayor peligro, en caso de que los barcos fuesen insuficientes para salvar a todos. Pero todos quieren huir.
Diversas autoridades francesas, miembros del Comité de Ayuda, tratan de poner calma, como el diputado comunista Charles Tillon y el periodista André Ulmann, y negocian con los oficiales de la columna italiana que es la primera en llegar. Acaban siendo encarcelados.
¿Dónde están los barcos? La flota republicana está retenida en Bizerta y los diferentes buques extranjeros que puedan socorrerles no pueden atravesar el bloqueo marítimo de Franco que rodea aquella costa.
Hombres, mujeres y niños, estuvieron durante 3 días a la intemperie, cobijados bajo toldos y mantas, única protección contra el frío y la lluvia intermitente que cayó aquellos días.
Y los barcos no llegaban… únicamente llegaba hasta ellos, desde el otro lado de la ciudad, los cantos de los camisa negra italianos. Hubo quien perdió la razón, como aquel pobre desgraciado que, encaramado a lo alto de una farola, pregonaba con frases inconexas su derrotismo, su siniestro y trágico malestar: “¡Los fascistas nos matarán a todos… no quedaremos ninguno para contarlo!”.
Algunos se suicidaron como el alcalde de Alcira, quien se cortó el cuello de un gran tajo con una navaja de afeitar. Un dirigente comunista que allí estaba contabilizó 136 suicidios.
A mediodía del viernes 31 pudieron ver claramente las siluetas de dos barcos que se aproximaban, todos gritaron de júbilo, la salvación estaba ahí, frente a ellos, pero, conforme se acercaban pudieron identificar las banderas rojigualdas, eran los minadores Vulcano y Marte, de la flota nacional.
Esa tarde les hicieron llamadas a la rendición y se dispararon ráfagas de ametralladora sobre sus cabezas. Los soldados españoles de Saliquet sustituyeron a los italianos y a las 6 de la tarde se formaron filas para que aquellas personas fuesen saliendo ordenadamente. Los milicianos se desprendieron de sus armas e insignias, las arrojaban al mar, como los papeles comprometedores y los objetos de valor, era preferible tirarlos antes de que cayesen en manos de fascistas. Después fueron conducidos en largas filas hasta un campo de concentración improvisado al aire libre en las faldas de la Serra Grossa, en la carretera de Valencia.
“Cuando cayó la noche se interrumpieron las tareas de evacuación del puerto, cuando aún quedaban en éste unas dos mil personas, seguramente los más comprometidos, o los que querían sentir unas horas más el orgullo, o la dignidad de ser los últimos habitantes del último baluarte “libre” de la maltratada República Española”. Juan Martínez Leal
Obra consultada: “LA PROVINCIA. La huella de Juan Negrín en Alicante”, “Archivo de la Democracia. Universitat d´Alacant. El final de la Guerra Civil. El exilio republicano en el norte de África. Juan Martínez Leal”, “Youtube· AGENCIA EFE· 29 marzo 2014. The last places Negrín visited in Spain”, “INFORMACIÓN. El último intento de resistencia de Negrín”, “lavozdelarepublica.es. La última sede del Gobierno de la República”, Libertad Digital. El golpe contra el gobierno comunista de Negrín”, “Eco Republicano. Juan Negrín, el líder que alentó a la República a resistir”
Jose Rafael Moreno Amoros