Adiós al carbón: las renovables dominan el nuevo consumo eléctrico mundial

Por primera vez en los registros globales, las energías renovables han superado al carbón en la generación eléctrica mundial, según el informe Global Electricity Review 2026 del centro de estudios energéticos Ember. El análisis confirma un cambio estructural en el sistema eléctrico global, con las tecnologías limpias como principal motor del crecimiento de la demanda.

Este punto de inflexión se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica y de redefinición del modelo energético internacional. Mientras la transición hacia fuentes renovables se acelera, el debate sigue abierto en torno a la seguridad del suministro, los costes del sistema eléctrico y la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles.

Reconfiguración global de la generación eléctrica

El sistema eléctrico mundial ha alcanzado un punto de inflexión histórico. Las energías renovables han superado al carbón en la cobertura del crecimiento de la demanda eléctrica global, consolidándose como el principal motor del sistema energético.

En este nuevo escenario destacan varios elementos clave:

  • Las renovables representan ya alrededor de un tercio del mix eléctrico mundial (≈33–34%), con una generación estimada cercana a 10.700 TWh, reflejando una tendencia claramente ascendente.

  • La energía solar y la eólica lideran la expansión de nueva capacidad instalada, especialmente en China, Europa y Estados Unidos.

  • La energía solar se consolida como la tecnología dominante, al concentrar la mayor parte del crecimiento global.

  • Sus costes han caído más de un 80% en la última década, lo que la hace altamente competitiva frente al carbón.

  • La integración en red mejora gracias al desarrollo de almacenamiento y gestión de la demanda, facilitando su escalabilidad.

Este cambio estructural se produce en un contexto de alta incertidumbre geopolítica y energética, donde la dependencia de los combustibles fósiles vuelve a mostrar sus límites. A diferencia de etapas anteriores, el crecimiento renovable ya no sustituye la generación existente, sino que absorbe prácticamente la totalidad del aumento de la demanda eléctrica global sin frenar el crecimiento económico.

La batalla por acelerar el fin de los fósiles: COP30 y cumbre alternativa del clima

El calendario climático internacional entra en una fase de alta tensión política con la proximidad de la COP30, prevista para noviembre de 2026 en Belém (Brasil). La cita llega en un contexto en el que, aunque las renovables crecen con fuerza, no existe aún un consenso global sobre una salida ordenada de los combustibles fósiles.

Según los preparativos diplomáticos, la COP30 deberá abordar tres grandes ejes:

  • Revisión de los compromisos de reducción de emisiones (NDCs)

  • Definición de una posible hoja de ruta para el abandono progresivo del carbón, petróleo y gas

  • Aceleración de la financiación climática para países en desarrollo

Sin embargo, el debate sigue bloqueado: el documento final de la COP anterior (2025) ya evidenció la dificultad de avanzar, al no incluir una referencia explícita a la eliminación de los combustibles fósiles. En paralelo a la negociación oficial, ha cobrado fuerza la Cumbre Internacional de Santa Marta (Colombia) conocida como la cumbre alternativa del clima, celebrada entre el 24 y el 29 de abril del año en curso, con una agenda más ambiciosa y directa. Entre sus principales objetivos destacan:

  • Impulsar alianzas internacionales para frenar la expansión del petróleo y el gas

  • Exigir la cancelación de nuevos proyectos de infraestructuras fósiles

  • Acelerar la transición energética fuera del marco de negociación de la COP

Este encuentro, refleja el crecimiento de una coalición de actores climáticos y gobiernos que consideran que el ritmo de la diplomacia oficial es insuficiente frente a la urgencia climática.

Impacto de las renovables en el consumidor y la industria 

El avance de las energías renovables está redefiniendo el consumo energético de hogares e industria, con un efecto directo en costes, estabilidad y planificación económica. La mayor penetración de generación limpia reduce la dependencia de combustibles fósiles y suaviza la exposición a crisis de precios como las vividas con el gas en los últimos años.

El mercado energético evoluciona hacia un modelo más descentralizado, donde la oferta ya no depende únicamente de grandes productores fósiles.

  • La industria avanza hacia procesos más electrificados y menos intensivos en carbono.

  • Los hogares incorporan cada vez más soluciones de autoconsumo y eficiencia.

  • La reducción de la huella de carbono se convierte en un factor económico además de ambiental.

El resultado es un modelo energético en transformación donde la competitividad industrial dependerá cada vez más del acceso a energías renovables, de la resiliencia de las redes eléctricas y de la capacidad de adaptación del sistema productivo a un escenario de descarbonización acelerada.

Fuente: papernest.es