9 de octubre de 1238, Jaime I entra victorioso en Valencia
Hola lectores de LEORADIO, en un día tan señalado como el de hoy no puedo dejar de hacer un homenaje a tan señalado e importante personaje para todos: el Rey Jaime I, quien entró victorioso en Valencia un 9 de octubre de 1238, hace 788 años, el día que marca el nacimiento del Reino de Valencia, por eso es tan importante este día, motivo por el que lo celebramos como el de nuestra Comunidad. Así lo decidieron nuestras autoridades en aquella conocida “Mesa de Fuerzas Políticas y Sindicales del País Valenciano” de la Transición. Aunque la conquista del Reino de Valencia no se culminó hasta 1304- 1305 con la Sentencia Arbitral de Torrellas y el Tratado de Elche con el Rey de Castilla, nuestra Comunidad no adquirió la extensión actual, la que todos conocemos, hasta 1851 con la incorporación de Utiel y Requena.
Las gestas y conquistas de nuestro Rey fueron tan apasionantes como lo fue su vida, desde el momento de su concepción hasta el de su muerte, así como las aventuras que vivieron sus restos mortales, en realidad todavía no sabemos con certeza dónde se hallan. Os hablaré de todo ello y me centraré, por supuesto, en la conquista de Valencia, verdadera obsesión de Jaime I, cuyo reinado fue el más longevo de cuantos reyes hemos tenido, más de 60 años, así como el rey de Aragón que más extendió sus dominios y el primero en dejar escritas sus propias memorias. Como muy acertadamente ha dicho de él Ainhoa Longares en el diario Hoy Aragón:
“Nació por un engaño, fue criado por templarios, conquistó reinos y sobrevivió a batallas imposibles y, siglos después, sigue dando que hablar. Jaime I no sólo fue un rey poderoso, sino un personaje lleno de contradicciones y humanidad.”
La última vela en morir
Nació en Montpellier en el año 1208, hijo de Pedro II y de María de Montpellier, con la que casó el Rey para obtener poder y dinero, tan necesario éste para mantener aquel, sin embargo, la de Montpellier no era acaso muy agraciada ni graciosa, aunque seguro era buena muchacha, lo cierto es que el rey no quería amoríos con ella, su negocio estaba hecho, mas el Rey nunca halló frío su lecho con tanta cortesana como había para concederle sus favores. No obstante, el reino necesitaba un heredero, ¿cómo sería posible esto? Uno de los consejeros cercano a María se atrevió a urdir un plan con el beneplácito de ella: engañar al Rey.
Le dijeron que una dama bebía los vientos por él, que pretendía sus amores, pero que era vergonzosa, y no había de consumar el acto sino en la más completa oscuridad, al monarca no le pareció mal, si tan bien se lo ponían cómo había de negarse, así que esa noche, sin saberlo él, se halló consumando el acto con su propia esposa y, tan bien apuntó, que quedo ésta en estado de gracia.
La madre eligió de forma muy curiosa el nombre del niño; encendió 12 velas, cada una con el nombre de un apóstol, dejó que se consumieran y la última en apagarse sería la que diese nombre a su retoño: Jaime.
Su padre les abandonó, su madre falleció cuando contaba 5 años, su padre poco después, en la Batalla de Muret, por lo que quedó huérfano muy temprano y hubieron de criarle manos ajenas a la familia, los Caballeros Templarios y Simón de Montfort, enemigo jurado del padre, quien se negó a entregar al heredero al cumplir la mayoría de edad y, tras un año de pleitos, sólo hubieron de conseguirlo por la mediación del Papa Inocencio III. Cuando contaba 13 años contrajo matrimonio con Leonor de Castilla, hermana de la Reina Berenguela y tía de Fernando III. Tras la boda la pareja se dirigió a la Catedral de Tarazona donde Jaime fue ordenado Caballero. A los 22 años, Jaime I consiguió que aquel matrimonio fuese anulado por la Iglesia, aduciendo él mismo, por razón de parentesco. En 1835 contrajo su segundo matrimonio con la Princesa Violante, hija de Andrés II Rey de Hungría.
Valencia y su murciélago
Después de conquistar Mallorca, el rey decide la conquista de Valencia, su gran obsesión, pero la campaña sería larga, un gran contingente de aragoneses le acompaña, y mucha ilusión. Ésta comienza con la toma de Morella en 1232, luego continúan Burriana, Peñíscola y Castellón. El sitio de Valencia comenzó el 22 de abril de 1238. Una de aquellas noches, mientras dormían, se oyeron voces, uno de los soldados dijo que escuchaba ruidos, sonidos de tambor y de armas, alarmado el rey pidió que estuviesen todos alerta, pues podía tratarse de una emboscada de los musulmanes que llegaban a sorprenderlos en medio de la noche. Y no se equivocaba, los musulmanes fueron a sorprenderlos y acabaron siendo ellos los sorprendidos, sufrieron gran derrota y regresaron a Valencia con el rabo entre las piernas, perdiendo a muchos de los suyos sobre aquellos campos. Luego, el Rey quiso conocer al soldado que dio la voz de alarma que había salvado a todos de tan mala situación. Éste llevó al monarca hasta su tienda, donde vieron a un murciélago atolondrado que chocaba su cuerpo contra un tambor y derribaba armas en su vuelo ciego. Este pequeño y oscuro mamífero fue el culpable de la salvación de todos, sin duda, Jaime I pensó que ese animal era símbolo de buen augurio y quiso, una vez conquistada Valencia, que apareciese sobre el escudo de ésta.
Otra curiosa anécdota de aquellos días fue la de las 300 doncellas que el rey, viendo harto complicada la empresa y tratando de incentivar a sus soldados, prometió a aquellos caballeros que entrasen los primeros en Valencia, además de tierras y dinero. Aquello mantuvo en gran alboroto entre sus hombres, todos querían romper aquellas defensas y disfrutar de tan codiciado premio. Lucharon con entusiasmo y denuedo, el mismo rey recibió un flechazo en la frente durante el ataque, consiguiendo conquistar aquella flor entre sus huertos que era la ciudad de Valencia, los primeros en entrar fueron tres caballeros de Lérida, sus soldados casaron con aquellas doncellas, el mismo Jaime I apadrinó en sus nupcias a 7 de ellos, pero no debía ser buen casamentero, tiempo después quiso saber de sus apadrinados, y comprobó que ninguno de ellos quedó bien avenido con su conyugue pues, al que entregaba la fea lo compensaba con dinero o tierras, y viceversa, total, cosas del amor, para que seguir contándoos…
Si queréis ver a nuestras doncellas y caballeros podéis contemplarlas y contemplarlos sobre la puerta del Palau de la Catedral de Valencia, poneos delante, justo encima de sus arcos románicos observareis 14 cabezas humanas que, juntadas entre sí, forman 7 parejas.
El Rey de las dos cabezas
Murió el 27 de julio de 1276 en Alzira, y fue enterrado con los hábitos de Cister, como era su voluntad. Sus restos mortales permanecieron en la iglesia de Santa María de Valencia hasta mayo de 1278, cuando se trasladaron al monasterio de Poblet, tal era su deseo, sin embargo, con la desamortización de Mendizábal el monasterio quedó abandonado, y el cadáver se trasladó a Tarragona, donde se le construyó un panteón en la catedral. Pero este descanso tampoco duró mucho, sus restos fueron profanados y saqueados en distintas ocasiones, por los soldados napoleónicos, durante las guerras carlistas, y por la desamortización. Sus restos quedaron mezclados con los de otros reyes, cuando en 1844 se intentaron identificar sus huesos, los expertos eligieron el esqueleto más alto, según las crónicas el Rey era de gran estatura, y le colocaron un cráneo con una abertura en la frente que se suponía la herida que sufrió en la toma de Valencia, pero se descubrió que no coincidía con la herida que padeció el monarca. Buscaron otro cráneo que fuese más plausible, encontraron uno de buenas dimensiones también, pero tampoco estaban seguros, así que decidieron enterrar los dos cráneos juntos tratando de curarse en salud.
Os podría contar muchas más aventuras y leyendas sobre nuestro Rey, pero hoy he querido centrarme en sus primeros pasos y en los que le llevaron a Valencia, así como en las andanzas que tuvieron sus restos, conmemorando de esta manera un día grande como el de hoy
Un saludo amigos y que tengáis un buen 9 de octubre
Obras consultadas: “Leyendas de un rey, Jaime I de Aragón. Paperblog. es.papaerblog.com”, “Jaime I el Conquistador: el rey de las dos cabezas. www.hoyaragon.es”
José Rafael Moreno Amorós