16° Día Camino del Sureste Benidorm - Santiago de Compostela Medina del Campo - Mota del Marqués 50 kilómetros

Hace 16 días que cerré la verja de mi casa y empecé a caminar. A quien me pregunta por mis convicciones, le digo que se desengañe. Si se detiene uno a pensar con calma emprender esta aventura, no se hace. Lo que me había preparado a conciencia era la primera etapa, que dicho sea de paso, es la más salvaje con diferencia, al menos hasta hoy: 63 kilómetros con cuatro subidas heavy metal hasta llegar a Onil.
De todo lo demás, lo máximo que había visto son los vídeos de la estupenda caminata que se pegaron el año pasado los amigos Álvaro, Fernando y Urko, aprovechando la conmemoración del 25 Aniversario de la puesta en marcha del Camino entre Benidorm y Santiago de Compostela. Hoy convertido en ramal oficial del Sureste.
Y ese recuerdo del primer día, duro pero gratificante, es uno de los motivos por los que me sigue costando tanto entender lo sucedido el pasado domingo, cuando casi me cuesta un disgusto muy serio llegar hasta Almonacid. Esta historia, si sigues el diario, ya la conoces. Eran 65 kilómetros, vale, pero sin puertos de montaña. ¿El calor, la confianza?... En fin, no le demos más vueltas y que la experiencia sirva para algo.
Han pasado 16 días y estoy en el albergue de Mota del Marqués echando cuentas. ¡Qué pasada!, estuve en este histórico pueblo hace tres meses pasando mi primera noche en Autocaravana Vivir junto a Vero y Dori, inicio de una semana por las Rías Bajas y, de paso, probar que tal había quedado nuestra AC después de estrenar motor nuevo. Que ganas tengo de volver a cogerla...
El caso es que son 728 kilómetros los que me he metido entre pecho y espalda. Y según todo el mundo, esto es una opinión unánime, son una barbaridad. Me sorprende seguir escuchando si voy en bici cada tarde cuando aviso que voy al albergue del día siguiente.
Como la intención en cuanto llegue a Benavente, dentro de día y medio, es seguir por el Camino Sanabrés, los números dicen que quedan 418 más. Perfecto. Espero poder ir contándote las historias de cada día. Y en este tiempo me he gastado 463 euros de un presupuesto de 600. Por lo que tengo 137 para pegarme el gran festín...cuando toque.
Me he levantado antes que nunca. No sé si eran los mosquitos, las vueltas que le daba a la distancia de hoy, o ambas cosas. Aunque el despertador estaba programado para las 3.40 h, a las 3.18 he saltado de la cama y he empezado el ritual, que hoy incluía un café americano que compré ayer. Menudo acierto, espero no olvidarlo ninguna tarde más. Y a las 3.44 h he salido del Convento en el que me hospedé ayer como los ángeles. Gracias, de corazón.
Si Arévalo tiene visita turística, Medina del Campo ni te cuento. De Ávila había pasado a Valladolid casi sin darme cuenta, siendo ocho provincias ya las que llevo pateadas. Ahí me tenías, de buena madrugada hablando con mi amigo el abogado Francisco González. Él diciéndome que ha terminado de escribir su primer libro como buen noctámbulo y yo intentando no abrirme la crisma en plena noche deslumbrado con la luz de la pantalla del móvil, intentando no perderme en la salida de la ciudad.
Era muy, muy de noche. Apenas tres kilómetros después, enfilaba los primeros senderos guiado por mi faro de luz que nunca falla. Hay noches y lugares. La combinacion de hoy ha sido de las mejores. No ves mucho, pero vas por caminos anchos, propios de ambas Castillas. Un cartel me dice que Rueda está a 14 kilómetros. Se harán todos de noche, seguro. Pero tres horas después, con muchos viñedos y algunos ojos brillantes escondidos entre la maleza en plena oscuridad, salgo de allí, rodeado de barriles y amaneciendo.
Las sombras se vuelven colores. El arcoiris que forman el amarillo de los prados, el marrón de la tierra húmeda recién cultivada y los intensos verdes que se escalonan entre los pinos y las viñas, dan otro enfoque de vida y luz al Camino. Son los mejores momentos de paz intensa y silencio sepulcral.
Y entre jóvenes ciervos, hoy hasta seis, que se dejan ver faltos de experiencia y sin ninguna maldad, llego hasta la gran Tordesillas, donde el Tratado y el Toro de la Vega, ya me entiendes... Y de allí salgo feliz gracias a mi potente café con miel. Son ya 26 los kilómetros recorridos y 24 los que faltan. Pero los espolones y las canas están por algo. Soy muy consciente, tú también lo sabes, que la felicidad de las primeras cinco horas no va a ser la misma que las cinco siguientes. Si me doy prisa y no me disperso, quizás media hora menos. ¿Es por eso que ni almuerzo?. Acababa de terminarme la bolsa de frutos secos de la tarde anterior. Más que suficiente.
El trazado tampoco se vive igual ni transcurre de la misma manera. Aquello que la noche no te deja ver pero recorres veloz, o eso que caminas en la madrugada con el aire fresco y los olores intensos, es lo mismo que haces ahora, pero no. El ascenso lento pero imparable del sol empiezas a sentirlo como una amenaza. Y hoy el tiempo se ha comportado como un señor. A cada día lo que le corresponde. El aire sahariano de la meseta toledana nada tiene que ver con esta brisa vallisoletana.
Voy sorteando pequeños pueblos que me permiten reponer agua sin llevarla cargada previamente y mojar bien mi gorra. No es algo baladí, es peso que no llevas encima. Y casi sin darme cuenta, como un Correcaminos que conoce bien lo que viene a continuación, piso el acelerador para llegar hasta Mota del Marqués lo antes posible, incluso con el truco de los atajines del maestro Lazaga...
...¡Donde todo lo que me habían contado de Rebeca, se queda corto!. Tiene un albergue majísimo, en el que por supuesto dormiré solo. Me ha atendido de miedo, dándome el nombre del restaurante para comer y dirección de la piscina municipal, por si quiero ir. Lo estoy pensando, pero me tenéis esclavizado con este diario. Ya he confirmado incluso con el albergue donde iré mañana.
¿Último día del Camino del Sureste? Puede que sí, puede que no. Todavía queda pasar por Benavente, ya en Zamora. Veremos lo que hago, no quiero que el eclipse me coja recorriendo caminos o durmiendo bajo la luna. Y de ahí al Sanabrés. Todo el que lo ha hecho, dice que es de los más bonitos, con paisajes increíbles. También lo contaré...si lo hago.
De momento me despido de ti hasta mañana. Que seas muy feliz y ojalá haya conseguido entretenerte cinco minutos.
PD: Sois muchos los que de forma privada os estáis animando a realizar este Camino después de leer el diario. Perfecto, pero cuidado. Si yo hago estas tiradas de kilómetros es porque llevo muchos años caminando. No es lo normal ni de lejos. Hoy es la etapa 25 del Camino de Benidorm, yo llevo 16. Planificación, entrenamiento y fechas adecuadas. Agosto, Noooooo.