15° Día del Camino del Sureste. Benidorm - Santiago de Compostela. Arévalo - Medina del Campo. 35 kilómetros

Prosigue el Camino. Cada día es una nueva hoja la que está por escribirse. Hacerse planes, como los que mi cabeza no para de organizar, es una pérdida de tiempo. Nada es lo que parece ni nada resulta como lo imaginabas. Y esto es aplicable en ambos sentidos. Sin duda alguna, es una experiencia de vida. Quien crea que esto es sólo ejercicio físico o la práctica de senderismo, está muy equivocado. No niego que lo suyo es estar medianamente preparado si de verdad quieres llegar a Santiago. Pero también se inventó hace ya tiempo una solución para todo el que quiere interpretar esto como unas vacaciones: se hace el Camino de 100 kilómetros, para ir de juerga y pasarlo bien con los colegas, y la compostelana te la sellan igual. Perfecto. Pero aquí, en este diario, estoy reflejando los pasajes de otra historia. Por cierto, la mitad de los sellos ni me he acordado de ponerlos, es algo que me llama muy poco.
El Camino puede provocar grandes cambios en la vida de cualquiera. Tampoco estoy descubriendo Roma. Pero es bueno haberlo escuchado por si acaso luego te pasa y que no te coja desprevenido. Viendo lo que produce cada año en mi interior, me cuesta menos comprender porque cada vez más gente pone punto y final a su mierda de existencia y aprovecha lo que le quede en esta fase para hacer lo que realmente le apetece. ¿Me vas siguiendo o te has perdido?.
El Camino en sí no hace nada, no produce magia. Es la vivencia, en todas sus fases, la que va limpiando esas acumuladas capas de fracaso y pérdida, para dejar que aparezca de nuevo nuestro niño interior, aquel que soñaba y que con el tiempo fue renunciando a sus proyectos. De verdad, ten cuidado. Me sucedió, está volviendo a suceder y, gracias a todo ello, he tomado decisiones que no tienen vuelta atrás. Si repito es porque quiero seguir profundizando, seguir conociéndome y seguir asombrándome. El Camino es una puerta que creía perdida. Una enorme ayuda para seguir creyendo en el ser humano, a pesar de toda la inmundicia que nos rodea. Repito, ¿me sigues?.
Verás que mi diario se vuelve cada día más personal y metafísico. Filosofía pura, la vida en sí misma. Son esas decenas de kilómetros diarios, mitad en la noche y mitad bajo un sol abrasador, y siempre a sola, las que me permiten aceptar como buenas estas mágicas y sanadoras ideas.
Dormí anoche en el albergue de Arévalo. Que gente más amable y que lugar más bien preparado. Comí una reponedora sopa castellana, escribí mi diario, contesté a los cada vez menos mensajes que me hacéis llegar y me fui a la cama. No me dio tiempo a leer, pero sí a escuchar algo de mi música. Hacía dias de ello. Pero poca, porque sólo los episodios de misterio me permiten cruzar el umbral. Cada vez hay más y más enigmáticos. Eso sí, escucharlos en grandes y solitarias casas y a solas, con ruidos que llegan por todos lados, no es algo que vaya a recomendar, pero no puedo dejar de hacerlo. Anoche me dormí sin quitarle ojo a la puerta de la habitación...
Sabía que afrontaba la etapa más corta de mi Camino hasta hoy , apenas 31 kilómetros. Eso me permitió poner el despertador a las 5 h. Es curioso, me llegué a sentir como el vago que se hace el remolón para no madrugar. Un poco fuerte lo mío, ¿verdad?. Sí, lo sé, pero es como me han enseñado. Como el que no tiene derecho a descansar un día.
Me decía mi hermano desde el albergue de Sansol que "levantarse a las 5 y hacer 35 kilómetros (que son los que al final han salido) es un etapón que no hace prácticamente nadie, y tú tienes la sensación de estar acomodándote....".
El caso es que he salido de noche, como siempre, pero menos, a las 5,25 h. Las medievales calles de Arévalo me sorprenden e invitan a regresar, esta villa merece una tranquila y turística visita. Una larguísima recta de asfalto sin tráfico me conduce camino del siguiente pueblito sin necesidad de luz frontal y viendo como, poco a poco, llega el amanecer, algo más nublado que el de ayer. Agradecido. Me dice después Fernando que está a 23 grados y apunto de llover en Corcubión. ¡Qué envidia¡
En el albergue de Medina del Campo me esperaban antes de las 13 h. Ese fue el trato. Tiempo de sobra, pienso yo....¡o no!. Es lo que tienen las confianzas. Me salgo del trazado, tal y como indica el Wikilok del maestro, y sin esperarlo, me veo entre matorrales, campos sembrados y saltando la valla de la nacional... Brutal el amigo Lazaga. Ojo, que aún me quedaba gatear para trepar hasta llegar a otra carretera, con las manos llenas de pinchos, para poder tomarme un café en Ataquines, que es casi lo que me ha dado hasta llegar al escondido sitio.
Salgo confiado del lugar, me incorporo al Camino, miro el móvil y faltan ¡18 kilómetros!. Imposible, no puede ser. Deberían faltar 15. ¿Tiene mucha importancia?, vital. Sólo tenía 3 horas antes de que me cerraran el albergue.
Ya lo ves, lo que iba a ser una etapa tranquila, se acaba de convertir en una contrarreloj para llegar a tiempo a Medina del Campo. Menos mal que lo mejor estaba por llegar.
Te escribo desde el Santuario de la Virgen del Carmen, donde el Carmelita Descalzo don Francisco Puerto, me ha recibido con las puertas abiertas. Estoy en un convento donde hasta hace poco vivían las monjas. Una maravilla de retiro espiritual. Y claro, estoy sólo, como Gary Cooper en "murieron con las botas puestas".
He vuelto a sacar al Peregrino que llevo dentro y he realizado una compra por 13 euros, donde ha entrado la comida y la merienda de hoy y el almuerzo de mañana. Y como estoy encima de Cáritas, les he pedido cubiertos y me los han prestado. Lo dicho, hay otra forma de vivir sin tanto agobio, con muy poco y sintiendo que lo que haces tiene sentido y vale la pena. Verás como nada va a la basura. Nada.
El "Mítico" de Mariano, me dice que hay empezado el Camino Olvidado, y yo le contesto que me he olvidado de que Camino estoy haciendo. Ojalá coincida con él en Santiago y me interprete alguna de sus melodías con su inseparable laud. Síguelo en YouTube, es un fuera de serie.
Mañana Dios dirá, aunque la previsión dice que la etapa es larguita. Quiero ir a Mota del Marqués, aunque prometo parar a tomar café en Tordesillas. Dicen los apuntes que 51 kilómetros, pero también decían hoy 31, y he firmado 35. Que sí, que no es mucha la diferencia. Ya me lo dirás cuando te pase. Mañana hablamos.
Un abrazo y gracias por leerme. Espero que te guste, te entretenga y te haga pensar.